No todos los legisladores coinciden en aceptar cambios en el proyecto, lo que hace más incierto el resultado

Un grupo de los senadores que apoya la legalización del aborto advirtió ayer que resistirá la idea, promovida por otro sector que respalda la reforma, de introducir cambios en el proyecto que se aprobó en la Cámara de Diputados.

Las diferencias internas entre los impulsores de la legalización se consolidaron durante la tarde, después de que la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito reclamó por medio de un comunicado la sanción de la ley “sin retrocesos ni dilaciones”, en la sesión del 8 de agosto.

“Rechazamos cualquier modificación que podría significar retroceder en relación con los derechos garantizados en el articulado de la media sanción. Esperamos una resolución urgente de este debate porque es nuestra vida, el acceso a la salud y el reconocimiento de la libertad las que están en juego”, afirma el comunicado del conjunto de las organizaciones que promueven la reforma.

Dirigida por el jefe del interbloque Argentina Federal, Miguel Pichetto, la nueva estrategia apunta a revertir un escenario que se presenta adverso para el proyecto de legalización, hoy en minoría tanto en el plenario de comisiones como en el total del cuerpo. De la misma manera lo entendió Humberto Schiavoni (Cambiemos-Misiones), que a la mañana se mostró abierto a la idea de introducir cambios, aunque dijo que la decisión hay que tomarla más cerca del miércoles que viene, la fecha establecida para la emisión del dictamen.

La idea de un dictamen alternativo es promovida desde el primer momento por los senadores cordobeses. La más importante de las modificaciones que impulsan es la de acortar el plazo de aborto legal de 14 a 12 semanas de embarazo. Se propone también incluir la objeción de conciencia institucional y la eliminación de la penalización de los médicos que en casos apremiantes se nieguen a practicar un aborto.

“Nosotros, como bloque de FPV-PJ, no vamos acompañar ninguna modificación a la ley. Queremos votar el proyecto tal como vino de Diputados, porque transcribe la voluntad de la mayoría de las mujeres de nuestro país y de la Campaña Nacional”, dijo a LA NACION Anabel Fernández Sagasti (Mendoza).

En el mismo sentido se manifestó su compañera de bloque Nancy González (Chubut). “Nuestra voluntad es elaborar un dictamen con el proyecto que se aprobó en Diputados”, dijo, y advirtió que solo aceptarían modificaciones si contaran con el apoyo de la Campaña Nacional. El bloque kirchnerista cuenta con nueve integrantes, lo que representa alrededor de un tercio de los senadores que respaldan la reforma.

En coordinación con las dirigentes de las principales organizaciones que promueven la iniciativa, la diputada Victoria Donda (Libres del Sur) envió un mensaje a los senadores: “Tienen que saber que si el proyecto no se convierte en ley, en 2019 lo van a tener instalado como un eje central de la campaña electoral y van a tener que darles explicaciones a las 2 millones de mujeres que van a estar en la calle para que salga la ley”.

El rechazo a la introducción de cambios también se sintió en Argentina Federal. “No creo que los cambios nos ayuden a convencer a los indecisos, porque las diferencias respecto del proyecto son diferencias de fondo”, dijo a LA NACION Alfredo Luenzo (Chubut). El senador pidió esperar hasta la reunión que su interbloque tendrá el martes para definir los pasos a seguir en el plenario de comisiones.

El senador advirtió, además, que por una cuestión reglamentaria la estrategia de anunciar cambios con tanta anticipación puede resultar fallida. Explicó que los detractores de la reforma tienen la posibilidad de dejar sin quórum el plenario de comisiones para que no pueda emitirse dictamen. Señaló que en ese caso, el proyecto llegaría al recinto tal como se votó en Diputados, lo que complicaría la idea de introducir modificaciones.

 

Fuente: www.lanacion.com.ar