Para el presidente Alberto Fernández hay una mala intención en quienes dicen que su Gobierno está haciendo un ajuste. Según explicó, ese concepto, «históricamente en el país, está asociado a un ordenamiento de cuentas, generalmente a partir de actuar sobre los sectores más débiles». Por el contrario, afirmó que la ley de solidaridad social y reactivación productiva pretender proteger a «los que menos tienen». Y disparó: «El ajuste está sobre los que gastan dólares en el exterior para viajar».

En diálogo en TN, aclaró que sí se podría decir que su Gobierno está haciendo un ajuste si se define a este término como «poner orden sobre las cuentas públicas». «A diferencia de otros ajustes, este no está pagado por los que menos tienen sino por los sectores que en mejor situación están: los que exportan, los que producen petroleo, la minería, el campo, los que están en mejor situación con sus bienes personales», añadió. De todos modos, explicó que están trabajando con la Mesa de Enlace para controlar la suba de precios y consideró que estás acciones privilegiaran a la clase media porque despertarán un aumento del consumo.

Para él, «ordenar las cuentas públicas es el A, B, C de un buen gobierno». En ese sentido, dijo que estas medidas -como la ley de emergencia- son necesarias para «salir de lo urgente» y porque «hay que pagar un plan para acabar con el hambre que va a costar alrededor de 100 mil millones de pesos». Y, al resaltar que en la Argentina faltan dólares, dijo: «El ajuste está sobre los que gastan dólares en el exterior para viajar». Tal como explicó, la volatilidad del peso potencia la cultura bimonetaria, pero hoy se vuelve importante proteger los dólares sobre todo por la deuda que pesa sobre la Argentina. » [Mauricio] Macri asumió una deuda que hay que pagar en muy corto plazo», criticó.

«La deuda es lo que más nos preocupa porque es un gran condicionante», sostuvo, y agregó: «Nadie quiere caer en default y nadie quiere asumir un compromiso que no puede cumplir. No voy a firmar un acuerdo con el Fondo para, tres meses después, no poder pasar el primer test. Quiero hacer un acuerdo que podamos cumplir». Para el Presidente, pagar la deuda es una prioridad pero que hay que tratar de cautela, por lo que señaló: «Queremos resolverlo cuanto antes pero no a cualquier precio».

Más adelante, habló de la situación del campo. «Yo de la 125 aprendí, dos veces no me pasa, dos veces no cometo el mismo error», dijo contundente. Así, contó que los pequeños productores van a contar con un sistema de reintegros para que no se repita lo que sucedió con esa medida. «Estamos trabajando para el campo sea un socio nuestro. Tienen que ser parte de la solución», dijo, y agregó: «Les estamos pidiendo un esfuerzo, tal vez mayor del que esperaban, pero es un esfuerzo al fin».

«Cristina tiene la generosidad de no entrometerse cuando tengo que decidir»

Para Fernández, hay «muchísima» gente que quiere que se pelee con Cristina Kirchner: «Son los que quieren que no volvamos a ganar y quieren dificultar la tarea de gobierno. No es grave, solamente hay que saberlo». Tal como dijo, esa parte de la sociedad los quiere dividir: «Ya descubrieron que divididos nos pueden ganar, y que unidos no. El peronismo unido nunca perdió».

Contó que su relación está «muy bien» y agradeció el modo en que ella lo acompaña. «Hablo mucho con ella porque me ayuda a pensar. Es una persona con ocho años de presidencia a sus espaldas, que conoce muy bien la gestión y que tiene la enorme generosidad de no entrometerse cuando yo tengo que decidir». Además, resaltó que se entienden muy bien. «Es una amistad muy bien consolidada porque tuvimos mucho encuentro, mucho desencuentro y mucho reencuentro. La famosa historia de la grieta también nos pasó a Cristina y a mi, y la pudimos superar».

Además, cuestionó el cambio de perspectiva de quienes ahora lo tildan de «poderoso» por la ley de emergencia y antes creían que estaba detrás de la figura de la vicepresidenta. «Hasta hace dos semanas era un pobre tipo que no podía armar el Gabinete porque Cristina armaba todo, y ahora soy el presidente más poderoso… Ni una cosa ni la otra», subrayó. «Esta ley es simplemente para parar la pelota y para que volvamos a barajar».

«No estoy contento con la Justicia»

El Presidente dijo que no se rectifica de las criticas que hizo sobre la Justicia, y habló sobre la reciente liberación de presos vinculados con el kirchnerismo. «Creo que ahora actúa así motivada por el contexto política. La verdad es que no estoy contento con cómo funciona la Justicia», enfatizó. «Hay un montón de presos con prisión preventiva sin condena firme. Tuvo que ver con una tendencia de la política a la mano dura, que la Justicia acompañó».

De igual manera, se refirió a los servicios de inteligencia. «La democracia necesita un servicio de inteligencia que deje de investigarlos (en referencia a los medios) y de investigarme a mi si fuera un opositor. Necesita un servicio de inteligencia que deje de visitar jueces para exigirle la sentencia que el poder de turno de ese momento demanda. Necesitamos un servicio de inteligencia que trabaja para el país».

En relación a estas cuestiones, remarcó que no están motivadas por la situación de Cristina. «Deberá seguir lidiando con los juicios por las causas que le han armado», dijo. Para él, estas medidas sobre la Justicia y los servicios de inteligencia son cuestiones que deberían ser celebradas por todos. «Quiero terminar con los sótanos de la democracia, donde pierde su vitalidad y su verdadero sentido y se convierte en un juego de pícaros, sinvergüenzas o delincuentes que presionan o extorsionan para sacar ventajas», dijo. Y agregó: «Desaparecieron los enviados del poder»:

«Macri hizo todo lo que quiso»

Fernández también habló sobre su antecesor, y sentenció: «Macri hizo todo lo que quiso. Sacó hasta esa espantosa ley de reforma previsional que casi lo pone en jaque a él y cuando el Congreso sacó una norma que no le gustó la vetó, como fue la doble indemnización».

Sumado a esto, criticó la gestión de Patricia Bullrich principalmente en cuanto a la decisión de «involucrar a la Gendarmería en un patético peritaje sobre el baño de Nisman» y al caso de Chocobar. «La solución no es decirle a los policías: ‘Dispará tranquilo'», cuestionó. Y lanzó: «Quisieron lograr la impunidad en el gatillo fácil».

«Liberando las drogas se termina el negocio negro»

Sobre la disputa por la legalización de las drogas, coincidió con los informes que emitió Naciones Unidas en los que afirman que «la guerra contra el narcotráfico perdió y que no hay que seguir insistiendo en esas prácticas». También se hizo eco de la postura de Milton Friedman: «Hay que liberalizar la droga porque si se liberaliza se termina con el negocio negro, y deja de ser negocio».

Sin embargo, Fernández aclaró: «Hay que ver de que droga hablamos. Hay drogas blandas y drogas duras, todas son nocivas. Las duras son imposibles de admitir porque generan un daño físico enorme». Y siguió: «Esta lucha es muy compleja y desigual, no se resuelve diciendo: ‘Legalicemos’. Uno puede legalizar la marihuana, Uruguay demuestra que no pasa nada y que no se convierte un epicentro de venta de drogas». Concluyó: «Es un tema que hay que abordar con seriedad».

«No comparé Chile con Venezuela»

Por otro lado, el Presidente habló sobre la situación de la región en materia de derechos humanos. «No comparé Chile con Venezuela«, aclaró, y remarcó: «Yo no creo que el de [Sebastián] Piñera sea un régimen autoritario como el de [Nicolás] Maduro». De todos modos, volvió a cuestionar «el silencio» en torno a los detenidos en Chile: «No quise meterme en la vida de Chile, solo quería demostrar que en la Argentina se mide con distintas varas. No veo a nadie preocupado por lo que está pasando en Bolivia, y en Bolivia se escuchan cosas tremendas. No todo el periodismo lo trata del mismo modo». Y enfatizó: «El problema de los derechos humanos no tiene ideología, donde se violen los derechos humanos, yo voy a estar enfrente a ellos».

Martín Guzmán, entre la economía ortodoxa y lo heterodoxa

Durante la entrevista, destacó al ministro de Economía, Martín Guzmán, a quien definió como «un hombre joven brillante». «Es un personaje muy atractivo porque yo creo que tiene el exacto equilibrio entre un ortodoxo y un heterodoxo, los heterodoxo a veces tienden a desatender lo fiscal y a veces los ortodoxos se preocupan tanto por lo fiscal que terminan cristalizando la economía», resaltó.

Además, Fernández confesó que creyó que no iba a aceptar el cargo. «Cuando me dijo que sí me di cuenta cuanto quiere a su país, porque aceptó en el acto y me contó que era lo que siempre había soñado».

 

Fuente: www.lanación.com