Hay pocas certezas en la actualidad de Alexander Zverev, el quinto jugador del ranking mundial. Pero una de ellas es que 2019 no es su año. El alemán perdió en su debut en el Masters 1000 de Roma (5.791.280 euros; polvo de ladrillo) ante el italiano Matteo Berrettini (23 años; 33°en el ranking) con lo que sumó su novena derrota en 24 partidos en la temporada. El panorama es aún peor con otro dato: este año no le pudo ganar a un top 25. Demasiado poco para quien muchos le ven futuro de número 1 del mundo.

Zverev, de 22 años, siempre tuvo problemas para mantener la calma absoluta dentro de la cancha y tiene antecedentes de partidos en los que su temperamento lo llevó a perder ante adversarios accesibles, como su derrota en Wimbledon 2018 ante Ernests Gulbis, en la que insultó reiteradas veces y fue sancionado otras tantas.

Ese caracter volcánico muchas veces lo contuvo su padre, quien no lo acompaña desde hace un tiempo en el circuito por una enfermedad. La misma que tuvo preocupado a un tenista a quien además lo perjudicó el corte de su relación con su novia. Los dos factores perjudicaron su tenis, según él mismo aceptó.

Ante Berrettini pareció tocar fondo. “No tengo ganas de tomar una raqueta ahora mismo. Es una situación que no había vivido nunca”, disparó en forma contundente.

«Estoy decepcionado por el nivel que estoy mostrando últimamente. Hoy no he estado acertado en ningún momento del partido y mi rival ha sido muy superior a mí. También las condiciones climatológicas han afectado mucho a mi tenis. Con viento en pista, soy el peor jugador top ten que hay en la historia», manifestó el jugador germano en declaraciones recogidas por el periodista Moritz Lang.

Zverev también se mostró molesto con su equipo de trabajo, al que acusó de haberlo dejado sólo durante el torneo. Esa queja, sumada a la falta de su padre, van en concordancia con lo que declaró tras quedar eliminado del Masters 1000 de Madrid.

«La razón por la que el año pasado jugué tan bien es porque solo jugaba al tenis. Todo lo demás me lo gestionaban. Me iba a la cama, me despertaba, iba a entrenarme y luego comía, entrenaba y de nuevo, a la cama. Ahora me despierto y debo gestionar mis mails, contestar a tal y tal persona, hacer llamadas y luego, ir a entrenar. Soy muy joven y debo aprender a gestionar todo esto», se sinceró en aquel momento.

Hay más datos que grafican el pésimo momento de Zverev. Sin tener en cuenta el Masters de 2018 que ganó, cuando termine Roma cumplirá un año sin ganarle a un top ten. En el mismo período apenas ganó dos torneos -el Masters y el ATP 500 de Washington-. 

En 2019 aún no ha ganado títulos -perdió la final del ATP mexicano ante Nick Kyrgios-, suma tan sólo tres victorias sobre jugadores que integran el top 40 del ranking y su mejor resultado en Masters 1000 o Grand Slam ha sido llegar a cuartos de final en la capital española, una semana atrás. En el Masters de Miami llegó a perder ante David Ferrer, quien se retiró este año y estaba muy lejos de su plenitud física.

Gusto a poco. O a poquísimo.

 

Fuente: www.clarín.com