PARÍS.- El gobierno francés salió ayer indemne de las dos mociones de censura presentadas por la oposición de izquierda y de derecha por su responsabilidad en el affaire Benalla, un colaborador del presidente Emmanuel Macron que protagonizó hechos de violencia y usurpación de insignias policiales en la manifestación del 1º de mayo en París.

Como era previsible, ambas mociones fueron rechazadas gracias a la amplia mayoría de diputados con que cuenta La República en Marcha (LRM), del jefe de Estado. Un resultado que parece convenir a todos: al Ejecutivo, que necesita un poco de aire después de la tormenta provocada por ese escándalo que no deja de traer cada día un nuevo elemento a cargo. Y a la oposición, que quería evitar que una eventual exasperación de la opinión pública se le volviese en contra.

“Este asunto es un auténtico burdel, complicado para comprender, en el cual nadie entiende nada. De modo que había que salir. La moción permite a la Cámara poner un punto final, dejando al mismo tiempo marcas en la opinión pública”, reconoció el diputado del partido conservador Los Republicanos (LR) Pierre-Henri Dumont.

Pero antes del receso veraniego, que comienza hoy, la oposición sometió al primer ministro Edouard Philippe a una difícil sesión de preguntas en el hemiciclo. “Su gobierno falló por debilidad, por cobardía, dejando a Benalla instalar su poder”, lo fustigó el diputado Christian Jacob, líder del grupo LR. “A partir de ahora, la credibilidad de la palabra presidencial quedará duraderamente maculada”, sostuvo por su parte André Chassaigne, su homólogo comunista, defendiendo el texto de censura de los partidos de izquierda, por primera vez unidos en la Asamblea.

 

 

Fuente:www.lanación.com