Los alumnos de sexto año de la escuela técnica Nº 4-063 “Luis Federico Leloir”, reemplazaron los viejos sistemas de control de incubadoras fuera de servicio del hospital Schestakow, para su refuncionalización.

Los alumnos, Carolina Ojeda, Brian Martínez y Alejandro Martínez guiados por sus docentes trabajaron con las incubadoras fuera de servicio del Hospital Shestakow, quienes a través del sistema Arduino lograron que puedan volver a ser utilizadas. De esta manera, se puede volver a contar con este recurso clave para las unidades de cuidados neonatales.

La idea surgió como parte de trabajo de elaboración de proyectos que busca que los chicos de la orientación técnica realicen sus prácticas desarrollando tecnologías de bajo costo que persigan un fin social

A su vez, por intermedio de la directora del establecimiento, María Inés Fares, se realizó un acuerdo con el director del hospital Schestakow, Luis Vergani y con su departamento de bioingeniería, quienes entregaron una incubadora de hace 30 años que estaba fuera de servicio para que los chicos pudieran poner manos a la obra.

De esta manera lograron reparar y realizar las actualizaciones correspondientes sobre la incubadora, utilizando Arduino, un microprocesador de programación libre y bajo costo, con lo que consiguieron que el funcionamiento de este equipo sea pleno, seguro y garantizado. Esta refuncionalización fue denomina M.O.M 3.8 por una combinación de los apellidos de los chicos que en inglés significa madre.

El sector de bioingeniería del Hospital, a cargo de Gabriel Vilches, será el encargado de realizar todas las verificaciones y ensayos necesarios para comprobar que el equipo funcione correctamente. Considerando lo delicado de su función, es necesario cumplir todos los protocolos de prueba para poder utilizar la antigua incubadora.

El director de Educación Técnica y Trabajo de la DGE, Néstor Américo, felicitó  a los alumnos, docentes y directivos de la escuela Leloir, por el trabajo realizado. “este trabajo tiene un enorme impacto, real y potencial, en la comunidad y en los mismo chicos. Una vez más, vemos como la formación técnica no solo se vincula a la producción desde su perspectiva económica, sino que tiene un valor fundamental para quienes se forman y para todo el entorno que lo rodea.” destacó Américo.

 

 

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