La primera esposa del magnate, y madre de tres de sus cinco hijos, aseguró que no llama a la Casa Blanca para no darle celos a la actual first lady.

Si algo faltaba en una Casa Blanca caótica, plena de luchas internas, renuncias, despidos, rumores, filtraciones a la prensa y un presidente polémico e impredecible como Donald Trump era que apareciera en escena Ivana, la explosiva primera mujer del magnate, para iniciar una guerra con la actual esposa del mandatario.

La rubia ex modelo checa que saltó a la fama cuando se casó en 1977 con el empresario neoyorquino –febril habitué de las discotecas de moda de entonces— no tuvo mejor idea que decir que ella era en realidad “la primera dama”, lo que provocó la inmediata reacción de Melania, la tercera esposa del presidente.

En una entrevista con ABC news, Ivana Trump, de 68 años, que está en campaña de promoción de su libro “Raising Trump”, arrancó con una frase picante: “Tengo el número directo con la Casa Blanca, pero no quiero llamarlo porque Melania está allá”, dijo, haciendo gala de sus contactos con su ex marido con quien fue madre de Donald Jr, Eric e Ivanka.

“Y no quiero provocar celos o algo así porque soy la primera mujer de Trump. ¿Ok? Soy primera dama”, agregó riendo. Y sumó un dardo directo para Melania, de 47 años: “Creo que para ella vivir en Washington debe ser terrible”.

Las declaraciones de Ivana no le cayeron bien a Melania quien, probablemente aconsejada por su marido, le devolvió el golpe a través de un comunicado de su vocera. “Melania Trump adora vivir en Washington DC y está honrada de su papel como primera dama de Estados Unidos”, explicó la portavoz. “Tiene la intención de utilizar su título para ayudar a los niños, no para vender libros. No hay claramente fundamento alguno en esta declaración de parte de una ex. Lamentablemente es puro ruido para llamar la atención”, agregó.

Días antes, Ivana ya había comenzado la controversia al afirmar que Trump le había ofrecido el puesto de embajadora de Estados Unidos ante la República Checa, el país donde ella nació. Ivana dijo que lo rechazó porque tenía “la vida perfecta” y no quería sacrificarla por un puesto político.

Ivana y Trump estuvieron casados desde 1977 hasta 1992, cuando se separaron en medio de un escándalo que ocupó las tapas de los tabloides neoyorquinos con noticias que revelaban un affaire del magnate con Marla Maples, que en 1993 se convirtió en la segunda esposa de Trump y luego tuvo otra hija, Tiffany. Ivana jamás perdonó a Marla: “Ella arruinó mi familia y mi matrimonio”, dijo ayer.

Tras divorciarse de Maples en 1999, Trump se casó en 2005 con la modelo eslovena Melania, con la que tuvo a Barron, que hoy tiene 12 años y vive con sus padres en la Casa Blanca.

 

Fuente: www.clarin.com/mundo

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