Nelson Rodríguez, el sujeto que comercializaba cocaína en su casa de Pueblo Diamante mientras gozaba de la prisión domiciliaria, nunca pisó la vereda, aseguró el director de la cárcel de nuestro departamento. El funcionario dijo que la pulsera electrónica del malviviente jamás emitió una señal de alarma.

La semana pasada, la División de Lucha Contra el Narcotráfico dio un importante golpe en la casa de Nelson Rodríguez, alias “Choco Mojado”, donde se encontró una cantidad importante de cocaína preparada en pequeños paquetes listos para comercializar, armas de fuego, cheques robados y una moto, también sustraída.

El allanamiento se hizo en la casa del conocido delincuente, ubicada en calle Sargento Cabral de Pueblo Diamante. No se trató de un operativo más, ya que tuvo un ingrediente por demás sobresaliente: Rodríguez estaba en esa vivienda con prisión domiciliaria por el conocido caso Kolvicor (estafa a decenas de comerciantes del sur mendocino).

Lo primero que se puso en duda fue, teniendo en cuenta que tenía colocada una pulsera electrónica, cómo hacía el “Choco” para armar toda la logística de la comercialización de la droga. A eso hay que sumarle que en su poder se encontró una chequera que había sido robada a una directora de un colegio de Alvear y una moto que fue sustraída en jurisdicción de la Comisaría 38°.

Si no podía salir de su casa por tener prisión domiciliaria y tenía colocada la pulsera monitoreada, entonces ¿quién robo la moto y los cheques?, y además ¿quién acomodaba la estructura del narcomenudeo?.

A raíz de esas piezas sueltas, nuestro medio consultó al director de la cárcel de San Rafael, Roberto Mango, quien aseguró que “no tuvimos ningún tipo de irregularidad con esa pulsera. Esto significa que el detenido siempre permaneció en ese domicilio”, y después explicó que “si hubiera salido fuera de su casa, desde la central donde se monitorea, en la ciudad capital, salta inmediatamente y nos dan aviso a nosotros, y eso nunca pasó”.

El funcionario dijo más tarde que “ahora está en la penitenciaría y por lo tanto se retiró el equipo”. Pasó un segundo de esa frase e insistió “nosotros tenemos a dos personas que se encargan de colocar y verificar que la pulsera funcione bien. Y si hay algún inconveniente, respecto de un movimiento incorrecto de parte del detenido, dicho personal es alertado y concurre inmediatamente al domicilio”.

Tomando como dato lo que afirma Mango, que el sujeto nunca salió de su casa y cumplía con todas las de la ley respecto de la pulsera electrónica y la prisión domiciliaria, entonces no es descabellado pensar que Nelson Rodríguez, tenía (quizás tiene) personas “trabajando para él”.

Silvio Barroso

 

 

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