No sorprenden tanto los 700 partidos que cumplió Lionel Messi en Barcelona ni el gol que le marcó en el 3-1 ante Borussia Dortmund por una nueva jornada de la Champions League para llegar a la cifra de 613 en el elenco culé.

Lo que más asombra es el deseo de ir por más, el espíritu amateur que aún conserva el rosarino, ese gen competitivo que lo hace mantener en la cima de los mejores año tras año.

Porque Messi jugó como si fuese el primer o el último partido de su vida: corrió, peleó, simuló un penal, lo amonestaron, estrelló un tiro libre en el travesaño, anotó un gol, le sirvió uno a Luis Suárez y otro a Antoine Griezmann, a quien además abrazó de modo fraternal.

El número redondo de 700 juegos con Barcelona vino con un rendimiento también perfecto para depositar a su equipo en los octavos de final de la máxima competición europea.

Cuando Xavi, el jugador con más presencias en la historia del Barcelona, disputó su último partido, el 767, tenía 35 años y 4 meses. Cuando Ricardo Bochini se puso por última vez la camiseta de Independiente, en el partido 714, andaba por los 37 años y tres meses. Messi, con 32 años y cinco meses, alcanzó los 700 partidos en Barcelona. Estos dos históricos serán los próximos objetivos del rosarino, que tiene algunas temporadas más por delante.

Pero los números no se quedan sólo con las presencias, claro. Leo suma 613 goles en el equipo catalán y está a 30 de superar la cantidad que hizo Pelé en el Santos, el futbolista que más goles hizo para un mismo club (642, el último a los 34 años). El mejor jugador del siglo XXI, y ya uno de los más grandes de todos los tiempos, sigue agigantando su leyenda.

La marca del Bocha, el segundo jugador argentino en vestir más veces la misma camiseta detrás de Javier Zanetti, quien completó 858 en el Inter de Italia, caerá en breve, en esta temporada, porque sólo le faltarán 15 encuentros para lograrlo. En cambio, para destronar a Xavi tendrá que completar otra temporada.

De los 700 encuentros, 460 los disputó en la Liga, 140 en la Champions, 73 en la Copa del Rey, 18 en la Supercopa de España, 5 en el Mundial de Clubes y 4 en la Supercopa de Europa. Josep Guardiola​ es el entrenador con el que más partidos jugó: 219. Y Real Madrid es el rival que más enfrentó: 41.

La evolución cada 100 encuentros también resulta notable. En los primeros 100 partidos hizo 41 goles y dio 14 asistencias; entre el 100 y el 200, marcó 73 goles y 31 asistencias; del 200 al 300, 99 y 41; del 301 al 400, la mejor producción, 118 gritos y 34 pases gol; del 500 al 600, 94 goles y 39 asistencias; del 501 al 660, 98 y 14; y en este último tramo centenario lleva 89 gritos y 38 pases gol.

Se repite: Messi jugó de gran modo ante los alemanes. Y bastante más: se lo nota más comprometido, con más ganas de ayudar cuando no tiene la pelota. Lo que se vislumbró en los últimos partidos con la Selección argentina empezó a asomar bajo el cielo de Cataluña.

Hay momentos en los que tenés que dejar de hacer lo que estás haciendo y admirar la grandeza de Messi. Eso es lo que hice yo. Vi la clase magistral de Leo desde el mejor lugar del estadio”, explicó Marco Reus, delantero y capitán del conjunto teutón. “Te estás jugando el pase a octavos de final y ahí aparece Messi. Ha jugado un partido fantástico”, se sumó a los elogios el entrenador Ernesto Valverde.

Los diarios españoles, especialmente los catalanes, no pusieron tanto el foco en los 700 juegos del rosarino sino en el tridente que parece despertar. Y es que todos los barcelonistas están esperando que Griezmann se conecte finalmente con Messi y Luis Suárez.

Se habló de poca sintonía entre los sudamericanos y el francés. Pero esta vez se observó una especie de pequeña obsesión de Messi por generar el gol del ex atacante de Atlético de Madrid. El zurdo francés ingresó por su compatriota Ousmane Dembélé y pudo convertir en el segundo tiempo luego de una linda y exacta habilitación de la Pulga, que festejó más ese gol que el propio. La sociedad parece nacer, finalmente.

 

Fuente: www.clarín.com