“Va a ser una belleza”, dijo Donald Trump cuando le preguntaron por el divorcio del magnate, creador de Amazon, Jeff Bezos. La enemistad del presidente de Estados Unidos y Bezos no es novedad. Lo cierto es que el primer mandatario norteamericano no se esforzó en ocultar, de manera alguna, que sentía cierto extraño goce por el descalabro financiero que sufriría el hombre más rico del mundo cuando se separara legalmente de MacKenzie Bezos, su esposa por más de 25 años y la madre de sus hijos, una decisión que el propio empresario comunicó el 9 de enero pasado.

Pero las palabras parecen tomar otra relevancia a raíz de los últimos acontecimientos. El jueves pasado, una suerte de cataclismo impactó en las redes sociales y en los medios del mundo entero cuando el Bezos decidió publicar en la plataforma Medium un detallado posteo en el que relata que fue extorsionado por The National Enquirer. El tabloide pro-Trump ya había publicado, días antes, una historia sobre Bezos y Lauren Sánchez, su supuesta amante, con acceso a mensajes privados.

Con mails, nombres y apellidos, el dueño de Amazon da cuenta de la “negociación” que el editor responsable de la publicación intentó concretar para no seguir publicando material potencialmente “perjudicial” para la imagen de Bezos. En los correos, le detallaban el material íntimo que tenían en su poder. Se trataba de mensajes y fotos que el magnate habría intercambiado con Lauren Sánchez. Para impedir la publicación, pedían una aclaración respecto de los motivos por los cuales AMI reveló el supuesto affair de Bezos.

Respecto de los protagonistas de esta trama, vale la pena entender algunos detalles: Jeff Bezos logró amasar una fortuna de más de 130.000 millones de dólares. Casi como un emblema de la era Digital, pasó de un garage en Seattle a crear el gigante Amazon, que comenzó como una plataforma de venta de libros y se convirtió en “The Everything Store” (“La Tienda de Todo”), tal como describe el nombre de una de las biografías de Bezos.