Fue en el marco de las Jornadas de formación sobre violencia Institucional y prevención de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes hacia personas privadas de la libertad.

 
La Dirección de Derechos Humanos junto a la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo de la Nación brindó una capacitación sobre violencia Institucional y prevención de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.
 
La jornada estuvo a cargo de Matías Garrido y Javier Snaidas de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo de la Nación, y se basó en las reglas Mandela y Bangkok.
 
“El objetivo es poner en valor la importancia de la capacitación continua sobre estos conceptos y tenerlos presente permanentemente ante el tratamiento de los reclusos, aplicando buenas prácticas en derechos humanos”, destacó Luz Faingold, titular de la Dirección de DDHH.
 

Las actividades se desarrollaron días 16 y 17 de mayo y estuvo dirigida a directores, subdirectores, oficiales jefes, cadetes y personal de la Dirección de Promoción del Liberado. Se realizaron en el Instituto de Formación Penitenciaria y en el  Complejo Nº4 de San Rafael.

 
Reglas Mandela y Bangkok

 

Son recomendaciones que las Naciones Unidas hace a los Estados para tratar a los reclusos y administrar las cárceles.

 
Las reglas Mandela contemplan entre sus principales postulados:

 
-Todos los reclusos deben ser tratados con respeto por su dignidad y valor propio como seres humanos.
 
-No se puede discriminar por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra especie, origen nacional o social, fortuna, nacimiento o cualquier otra situación.
 
-Las cárceles no deben agravar el sufrimiento del recluso por su separación del mundo exterior y la privación de su libertad.
 
-Los objetivos de las penas y medidas privativas de libertad son proteger a la sociedad contra el delito y reducir la reincidencia. Estos objetivos se pueden alcanzar si se aprovecha el período de privación de libertad para lograr la reinserción de los reclusos en la sociedad para que puedan vivir de acuerdo con la ley y mantenerse con su trabajo luego de su liberación. Por eso, las cárceles deben ofrecer educación, formación profesional y trabajo.
 
Reglas de Bangkok

 

Son normativas de las Naciones Unidas para el tratamiento de las reclusas y medidas no privativas de la libertad para las mujeres que hayan delinquido. Contempla 70 pautas, que tienen como objetivo instar a que responsables de políticas, legisladores, operadores del sistema de justicia penal y personal penitenciario, elaboren sugerencias para mejorar las condiciones y necesidades de las mujeres privadas de libertad.

 
Fuente: www.diariomendozasur.com
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