De los 182 jóvenes que se formaron en los cursos del programa “A la par” desde 2017, 140 se incorporaron como aprendices en áreas contables y de administración de consultoras y empresas y, finalmente, 41 quedaron contratados.

“Contadores y actuarios son perfiles que tienen una demanda sostenida. Cuando arrancamos el programa, la idea fue aprovechar esta situación”, cuenta Cristian Cabrera, gerente de Marketing del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires, que lanzó esta iniciativa articulando esfuerzos con el gobierno de la Ciudad, la Fundación Forge y empresas del sector.

El programa está orientado a facilitar la empleabilidad de jóvenes egresados de escuelas secundarias en zonas vulnerables. “La difusión para que los chicos se presenten la hace, por un lado, la Ciudad y, por el otro, algunas facultades con las que estamos trabajando en zonas carenciadas, como la UN de La Matanza y la de José C. Paz”, agrega Cabrera.

Los requisitos para inscribirse son tener entre 18 y 24 años, estudios secundarios completos, estar desempleado, no percibir subsidios o pensiones remunerativas (salvo la AUH) y tener vocación por las Ciencias Económicas o carreras afines. Además, “la Fundación Forges, nuestro aliado en esto, hace dos encuentros con ellos y evalúa los aspectos actitudinales y algunos aspectos socioeconómicos de los postulantes”.

Los inscriptos pasan por una capacitación en temas relacionados con nociones básicas de contabilidad, auditoría, documentos comerciales y organización de la empresa, así como de herramientas informáticas (planillas de cálculos, presentaciones, etc.), a cargo del Consejo. Además, la Fundación Forge los entrena en “habilidades blandas”.

Todos los que aprueban los exámenes al concluir la capacitación reciben un diploma y pasan a realizar una práctica rentada, en el marco del esquema de Entrenamiento para el Trabajo del Ministerio de Producción y Trabajo, que se hace cargo de una parte de la ayuda económica que reciben los practicantes. Las empresas completan el estipendio y les proporcionan cobertura de seguro de accidentes personales y un Plan Médico Obligatorio.

“La idea es que los estudiantes experimenten una vivencia que posiblemente de otra forma les sería ajena y que puedan asimilar que, a partir del trabajo, el compromiso y la capacitación, es posible el desarrollo personal y económico”, dicen desde el Consejo.

En las dos primeras ediciones del programa participaron las llamadas “big four”: KPMG, PwC, Ey y Deloitte. La tercera edición comenzó en octubre de 2018. La capacitación se extendió hasta fines de enero de este año y durante febrero se firmaron convenios con las 13 empresas que iban a recibir a los participantes, que fueron incorporados por tres o seis meses desde marzo.

Auren, la firma de consultoría, recibió a 4 practicantes en las áreas de Auditoría y Outsourcing. “Los capacitamos como a un asistente de cada área. La verdad es que todos tuvieron mucha predisposición”, cuenta Débora Querchi, gerente de gestión de Personas. Allí quedó contratado Julián, para el área de Auditoría, que está haciendo el CBC para Contador Público. “La experiencia fue excelente, por eso la vamos a repetir”, dice Querchi.

En Swiss Medical Group contrataron a dos de los ocho jóvenes que ingresaron a través del programa, en las áreas de Finanzas y Compras. “Los chicos que vinieron eran muy, muy buenos”, enfatiza Alejandro Salvarezza, director de Recursos Humanos. “Algunos son primera generación de tres que terminan el colegio. Es un aporte fundamental el que podemos hacer”, agrega.

“El mercado laboral está muy competitivo, y estos chicos son una cosa especial”, dice, por su parte, Diego Lo Tártaro, director de Capital Humano de BDO. “Muchas veces hablamos de los millennials y los z y sus características. Pero ellos no responden a esos estereotipos: vienen de entornos difíciles, sus familias hacen mucho esfuerzo para que estudien. Están esperando que alguien les dé una oportunidad”, agrega.

En BDO recibieron a cuatro jóvenes, de los cuales dos quedaron contratados. “Como en general ninguno tenía experiencia previa, la experiencia fue básicamente formativa. En los lugares donde estaban trabajando se les asignó un tutor, quien los acompañó y les enseñó las tareas”, describe Lo Tártaro. “Con el paso de los días, empezaron a ganar autonomía, a mostrar mucho compromiso con la tarea y a aprender a hacer las cosas solos”, agrega.

También recibieron aprendices Crowe, La vista Casal, Abelovich, Polano & Asociados, RSM, SMS, Grupo GNP, Grupo IRSA, PGK, Garantizar, Microsoft y CNP. Este año, “A la par” ya capacitó a 98 chicos y comienza un nuevo grupo en octubre.

 

Fuente: www.clarín.com