Después de recorrer 1.200 kilómetros por territorio mexicano, miles de migrantes descansaron en Ciudad de México,un punto clave en su trayecto. En la capital del país tendrán que decidir su ruta a seguir rumbo a Estados Unidos, cuya frontera sigue estando muy lejos, y si tendrán algún tipo de negociación con las autoridades, como lo habían planteado algunos coordinadores del grupo.

Agotados y arropados con cobijas, tras llegar a la altura de la capital luego de semanas de caminar en un clima asfixiante, miles durmieron en alguna de las cuatro carpas que las autoridades instalaron en el estadio Jesús Martínez y el área que lo rodea.

A la espera de que toda la caravana quedara reagrupada de nuevo, este martes estaba previsto dedicar la jornada a descansar y a recibir asesoría legal sobre los requisitos para solicitar refugio en México o asilo en Estados Unidos, dijo Alex Mensing, uno de los activistas que acompañan a los migrantes.

Los tramos recorridos en los últimos días, por los estados de Veracruz y Puebla, fueron especialmente complicados por la gran presencia del crimen organizado, razón por la cual la Comisión Nacional de Derechos Humanos había pedido a las autoridades que estuvieran especialmente alerta.

Llegar a la Ciudad de México no fue fácil, en especial después de que la caravana se dividiera durante los días previos. Unos intentaron sin éxito detener camiones y algunos conductores incluso pidieron a la policía que hiciera descender a los migrantes. También hubo quien los subió, pero cobrándoles.

La mayoría de los migrantes están convencidos de que viajar en grupo es su mejor oportunidad de llegar a territorio estadounidense y dejar atrás la pobreza, la violencia de las pandillas y la inestabilidad política de sus países de origen: Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.

Trump, que utilizó la caravana como argumento para su campaña anti-migratoria, ordenó el despliegue de tropas en la frontera con México en respuesta a las caravanas. Más de 7.000 efectivos recibieron indicaciones de apostarse en Texas, Arizona y California, y el mandatario tiene pensado firmar un decreto la próxima semana, una vez pasadas las votaciones de este martes. Este decreto podría derivar en la detención a gran escala de los migrantes que crucen la frontera y prohibir que solicite asilo todo aquel que ingrese ilegalmente al país.

México se enfrenta a la situación sin precedentes de que hay tres caravanas de migrantes cruzando por su territorio para dirigirse al norte. El grupo más grande fue el primero en ingresar, y según la CNDH podría tener hasta 5.000 personas. Le siguió otro de unos 1.500 migrantes, según las estimaciones de la Comisión que cruzó desde Guatemala la semana pasada. Un tercero de aproximadamente del mismo tamaño vadeó el viernes el río Suchiate, en la frontera entre México y Guatemala.

La Secretaría de Gobernación tenía cálculos más conservadores y consideró que en total hay más de 5.000 migrantes actualmente en el sur de México que se mueven en caravanas o en grupos más pequeños.

 

Fuente: www.clarín.com