“Que quede bien claro, no se trata de morbo, solamente es para obtener más datos que ayuden a darle claridad al caso”, dijeron desde la Justicia Federal, en referencia a los sujetos que Darío Carbajal tenía como clientes.

El estilista es investigado por trata de personas y por comercialización de drogas. Es en relación a la primera causa donde podrían ser citados a declarar por el juez Eduardo Puigdéngolas con el fin de aportar datos sobre ese mundo de prostitución forzada.

Aunque son muy cuidadosos de los datos, y de acuerdo a lo que ellos mismos dejan trascender, ya no hay dudas de que la Justicia tendría en sus manos el listado de las personas que acudían al peluquero en busca de sexo.

Comentan que el propio magistrado dijo en los pasillos del Juzgado que no quiere hacer de este caso una cuestión morbosa donde los vecinos de San Rafael sepan sobre los apellidos “prestigiosos” que buscaban compañía “en lo del Darío”.

Fuentes confiables señalaron que hay demasiados elementos que indican que el peluquero se aprovechaba del grado de vulnerabilidad de chicas con pocos recursos económicos o problemas de adicciones y las sometía a prostituirse.

Ahora bien, el juez no quiere amarillismo en torno al caso. Correcto. Pero, fluye una pregunta escabrosa: ¿ninguno de esos clientes sabía que las chicas eran explotadas?

Silvio Barroso