Con la presencia del juez de Garantías Pablo Peñasco y el fiscal de Violencia de Género Mauricio Romano se realizó la reconstrucción del recorrido que dijo hacer en su momento Barry Gassimou, el africano imputado en el caso Florencia Peralta, violento episodio ocurrido el 13 de setiembre de 2016.

El hombre ratificó sus dichos en la caminata que arrancó en la Municipalidad y terminó en la terminal de ómnibus Néstor Kirchner. Ocurre que Barry siempre sostuvo que el teléfono de Florencia se lo encontró en una acequia, sobre calle Pellegrini, en inmediaciones de la Catedral. Sostuvo que salió caminando de la comuna porque minutos antes un inspector le había quitado la mercadería (bijouterie) que comercializaba en el centro.

Dijo que cruzó la plaza San Martín, dobló por Pellegrini y fue ahí donde encontró el teléfono de la joven, aparato que desapareció la misma noche del crimen.

Después contó, tal como lo ha dicho en varias oportunidades a la Justicia, que se fue a la terminal y tomó un colectivo a Mendoza capital. Antes de eso, en un kiosquito de enfrente, compró un chip para el teléfono.

Barry fue detenido en Rosario por efectivos de la Federal luego de que se comprobara, mediante pericias tecnológicas, que tenía (o supo tener) el aparato en sus manos. A partir de ahí quedó enlazado al caso y se lo imputó por encubrimiento agravado y alternativamente por femicidio.

Respecto a esta manera tan sui generis de caratular, vale decir que no se trata de dos causas complementarias, sino que las dos circulan por carriles distintos, pudiendo ser una o la otra la que en definitiva termine cargando el individuo. Aunque no se descarta que pueda llegar a quedar limpio de todo lo que se le achaca.

El sujeto, oriundo de República de Guinea, sostiene una y otra vez que al teléfono se lo encontró en una acequia en calle Pellegrini y que luego de eso se fue de San Rafael, aclarando que había llegado a nuestro departamento de manera pasajera, considerando su vida nómade, ya que es vendedor de relojes y cadenitas.

No obstante, las sospechas son dos: por un lado, que el teléfono llegó a sus manos luego de asaltar y asesinar a Florencia o bien se hizo cargo del aparato por pedido de Damián Ortega, con el fin de hacerlo desaparecer. Respecto del último, la ex pareja de la joven policía, sigue siendo el principal sospechoso, dado que hay varios elementos que lo comprometen.