El juicio a Julieta Silva, acusada de homicidio culposo agravado y alternativamente de homicidio simple con dolo eventual, en la causa que tiene como víctima a Genaro Fortunato, tiene fecha de inicio. 

Fue el juez Rodolfo Luque, quien, en la audiencia preliminar, informó que el debate comienza el próximo 14 de agosto. Fue en ese mismo acto donde también comunicó que estaría acompañado por los magistrados Julio Cesar Bittar y Ariel Hernández en el tribunal que juzgará a la comerciante.

“Estaría” no es una palabra caprichosa, considerando que en aquel momento era potencial la designación de los jueces. Ocurre que ya se respiraba en la atmósfera que Tíndaro Fernández, abogado de la familia de Genaro, pondría el grito en el cielo a partir de un nombre: Ariel Hernández.

Es que el conocido magistrado llegó a camarista cuando Celso Jaque era el primer mandatario provincial. Fue justamente en ese gobierno donde los hilos eran manejados por Alejandro Cazabán, ex secretario general de la Gobernación  y hoy defensor de Julieta Silva. 

Esa “supuesta” relación entre el justicialista y el juez fue motivo para la queja. Alcanza con mirar un par de años hacia atrás y parar la pelota en el gobierno del malargüino para entender que al “chiqui” lo apuntaban todas las cámaras al ser el creador de una estructura judicial donde los nombramientos fueron abundantes. De todas formas, eso no significa que los ascensos fueran sin el examen correspondiente.  

Sin vueltas, Ariel Hernández tomó la decisión de apartarse y el caso sigue por carriles normales. Con ese dato arrojado sobre la mesa, asumirá en su reemplazo la Dra. María Eugenia Laigle, quien había sido nombrada como suplente.

Lo ocurrido fue simplemente un contratiempo, por lo que la fecha del 14 de agosto sigue firme.