Tres coquetas torres de 42 pisos cada una, integran el complejo Le Parc en Puerto Madero. Ocupan una superficie de 92.092 metros cuadrados que hace cinco años fueron el epicentro de un hecho sin precedente: la muerte de Alberto Nisman. Después de que la Justicia determinó que su deceso se trató de un homicidio descartando la hipótesis inicial del suicidio, la fiscalía a cargo de Eduardo Taiano tomó declaración testimonial a 500 vecinos del lugar y concluyó que el sistema de seguridad del lugar era “falible”. Se realizó además, una renderización del lugar donde detectaron “puntos ciegos” que no son captados por las cámaras de seguridad. Así, pudieron comprobar que cualquier persona con un poco de análisis previo podía ingresar al edificio sin ser detectado por las cámaras.

La renderización, una prueba clave para la fiscalía, se trata de una representación gráfica a través de un sistema informático que produce una imagen fotorrealista con formato 3D. En esta oportunidad, del complejo Le Parc. El primer análisis se hizo sobre los más de 92.000 metros cuadrados del predio. En esa reconstrucción del lugar, se ubicaron todas las cámaras de seguridad de los espacios comunes y del complejo en general y se simularon circuitos: es decir, recorridos pasando por todos los ángulos de aquellas cámaras.

El resultado arrojó la existencia de “espacios ciegos”. «Hay muchos lugares por los cuales se pueden pasar sin ser registrados por las cámaras de seguridad, por el tipo de ubicación que tienen y el ángulo de cobertura de las mismas. Esto fue probado desde varias perspectivas y posibilidades. La conclusión a la que se arribó fue la misma: hay muchos sectores de circulación de Le Parc que “no son registrados por ninguna cámara de seguridad”, dicen quienes trabajaron en el estudio. El render tuvo en cuenta el centenar de cámaras instaladas en “puntos de interés específicos y determinados”. Entradas, salidas, pasillos internos y espacio comunes, entre otros.

¿Por qué esto resulta relevante para la investigación? Según explicaron fuentes judiciales a Clarín, corrobora que el ingreso, circulación y egreso del complejo donde vivía Alberto Nisman, no era realmente controlado y que los registros existentes al respecto, son “incompletos y en algunos casos, mal confeccionados, hay muchos espacios por donde se podría permanecer en el lugar sin ser vistos”.

Esta información avanza hacia la búsqueda del autor material del homicidio del ex fiscal, ya que el juez Julián Ercolini dio por corroborado que se trató de una muerte violenta pero sin poder aún especificar quién o quiénes, fueron los responsables. Sólo está procesado como partícipe necesario Diego Lagomarsino y los cuatro ex custodios que se encuentran acusados de incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos, por no garantizar la seguridad del ex titular de la UFI – AMIA y dos de ellos, señalado como encubridores del homicidio.

Reconstrucción de las tres torres

En una segunda etapa, se realizó una renderización torre por torre. Son tres las que conforman el complejo Le Parc: Del Río, Del Parque y Del Boulevard (donde vivía Nisman), cada una de ellas de 42 pisos con departamentos de 80 a 135 metros cuadrados, semipisos en la parte superior de 185 metros cuadrados y los últimos pisos con dúplex de 320 metros cuadrados. En esa tarea se realizó la misma simulación teniendo en cuenta la cantidad de cámaras internas y externas y los rangos de cobertura que poseen. Los resultados no variaron, en el interior de los edificios ocurría lo mismo, las cámaras cuentan con ángulos que no son detectados y por ende, no quedan registrados ciertos movimientos.

“Le Parc no es una base militar, es un edificio de viviendas”, describió uno de los vecinos durante su declaración testimonial ante la fiscalía de Taiano. Este concepto fue avalado por más de 400 vecinos más que volcaron en sus declaraciones los problemas de seguridad del lugar. Entre ellos, la rotura de cámaras se postuló como un reclamo recurrente.

Al margen de los rangos de coberturas de las cámaras de seguridad que se analizaron con la renderización, hay otro factor aparejado: otro conjunto de cámaras por fuera de éstas, no funcionan hace mucho tiempo. El costo que demanda ponerlas en funcionamiento ha sido tema de álgido debate en las reuniones de consorcio, contaron los vecinos, y en consecuencia se pidió un presupuesto. El mismo mostró que sólo 40 cámaras están en pleno funcionamiento, pero un gran número estaban inactivas; un total de 24 para ser más precisos.

En este trabajo se determinó la ubicación de las cámaras y sus “puntos ciegos” y para lograr un mejor estudio del caso, la fiscalía le tomó declaración testimonial al técnico que realizaba tareas de mantenimiento sobre dichos equipos.

Los testimonios de los vecinos pusieron sobre relieve que “Le Parc no era infranqueable como se buscó instalar desde un comienzo”, indicaron fuentes de la investigación a Clarín y refutando esa línea agregaron, “no se sabe cómo entraron y salieron los homicidas, lo que sí se sabe es que perfectamente pudieron haber ingresado sin ser vistos”.

Así, la fiscalía ratifica el argumento del juez Ercolini y que confirmó la Sala II de la Cámara Federal porteña, hace un año y es que «la muerte del fiscal Nisman no obedeció a un suicidio y habría sido producida por terceras personas y en forma dolosa”.

El testimonio de los vecinos

Como resultado de esto, la pesquisa continúa y en ese contexto el fiscal Eduardo Taiano con un equipo de ocho personas, avanzaron en la declaración testimonial de unos 400 vecinos que viven en Le Parc donde hay 462 departamentos. Esas declaraciones que conllevaron tres meses a un ritmo de ocho audiencias diarias, expusieron algunos dificultades en el sistema de seguridad del coqueto inmueble. Los vecinos conocían de muchas de las cámaras del lugar que no funcionan y el reclamo constante es que hay muchos alquileres temporarios “con lo cual no hay control real respecto a ingresos y egresos o vecinos permanentes”, se reconstruyó de algunas testimoniales.

Por otro lado, los registros de seguridad de ingresos y egresos, mostraron ciertas falencias. Según se desprende de la investigación figuraban las personas que entraban a Le Parc, pero no cuándo se retiraban, o se volcaban a los libros ingresos globales por rango de horario sin mayores especificaciones.

Hubo más. Algunos vecinos contaron de robos violentos que vivieron en el interior de las torres del complejo, sin que el personal de seguridad lo haya detectado. Un vecino contó que los ladrones se subieron a su vehículo en una estación de servicio y que ingresaron con él a Le Parc. Lo acompañaron hasta su departamento y allí lo asaltaron, retirándose después del lugar sin ninguna dificultad.

De los testimonios, hubo algunos que se situaron en el día posterior a que fue hallado el cuerpo de Alberto Nisman en el baño de su departamento. En la torre Boulevard vecinos del ex fiscal contaron que no tuvieron ninguna restricción para circular por el mismo piso pese a que se estaba desarrollando todo el trabajo pericial. “Ingresaron grandes cajas de compras realizadas de una heladera por ejemplo y nadie preguntó nada”, contó un vecino del ex titular de la UIF – AMIA. “No hubo ningún problema para entrar y salir ese día del piso, nadie preguntó nada, ni la policía, ni nada”, detalló otro de los testimonios.

El ascensor principal fue otro de los focos de quejas de los vecinos de Le Parc. Era habitual, señalaron muchos en sus testimoniales, no funcionaba la clave que permitía su utilización y por ende, garantizaba parte de la seguridad del lugar. “Entonces, se llamaba a personal del lugar y se daba una clave general que ellos manejaban”, expresaron. A diferencia de este sistema, el ascensor de servicio no contaba con clave pero sí con cámara de seguridad que es la que logró registrar los movimiento por ejemplo, de Diego Lagomarsino aquel enero de 2015.

23.000 rostros

Hay otra medida en curso. Cuadro por cuadro, imagen por imagen, rostro por rostro. La fiscalía analiza 23.000 imágenes ya procesadas de las cámaras ubicadas en el ingreso del edificio. Con una mala calidad cuando se trata de horarios nocturnos y mayor nitidez durante el día, se hizo un registro de todas las personas que esas cámaras captaron en el ingreso a Le Parc desde el 16 al 18 de enero dentro del rango horario en el que se habría producido, según la investigación, el homicidio de Nisman.

La fiscalía logró acceder a la compulsa y descarga de las imágenes de las cámaras de seguridad contenidas en los DVR que se encontraban bloqueados y que, por tal motivo, “no habían sido analizados por la fiscal y la jueza del fuero ordinario”, explicaron a Clarín fuentes de la causa.. En base a ello, se realizó un análisis completo sobre las cámaras de seguridad del complejo Le Parc Puerto Madero con la asistencia del Departamento Técnico Operativo de la Superintendencia Federal de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de la P.F.A.

En el mes de diciembre de 2019 la Fiscalía recibió el estudio de la actividad captada por las cámaras de seguridad -movimiento de personas, vehículos, etc.-, “se están analizando más de 23.000 fotografías capturadas; ello a fin de poder, una vez concluida esta tarea, establecer con exactitud la identidad de la totalidad de las personas que ingresaron al Complejo el fin de semana en que falleció el Dr. Nisman”, se detalló desde la investigación.

También se analiza a los vehículos que ingresaron y egresaron del edificio ubicado en Puerto Madero. “En algunos casos las imágenes no son muy claras respecto a las patentes, pero sí se determinaron los vehículos, modelo, color y se establece quiénes son los propietarios”, explicaron fuentes de la causa a Clarín.

Cada imagen, cada rostro, cada vehículo, busca dar con el “responsable de lo sucedido aquella madrugada”, indicaron. Resulta un suerte de aguja en un pajar, pero la fiscalía se encuentra realizando el pormenorizado análisis para determinar los responsables directos de lo que sostiene se trató de un homicidio que a cinco años, la justicia sigue buscando con el principal responsable.

Fuente: www.clarín.com