Caster Semenya es la bicampeona olímpica de los 800 metros y se ha acostumbrado a soportar estar siempre en la mira de todos. La atleta sudafricana de 28 años nació sin útero ni ovarios, pero tiene testículos internos, lo que explica el funcionamiento hormonal de su cuerpo, que produce altos niveles de testosterona.

Sin mencionarla, pero con una clara alusión a su caso, la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) puso en marcha en noviembre de 2018 una resolución que implica que las deportistas intersexuales -aquellas con características tanto femeninas como masculinas- deberán reducir sus niveles de testosterona a la mitad.

Semenya fue al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), quien comenzó a escuchar a las partes esta semana y deberá expedirse respecto al reclamo que hizo la atleta al considerar discriminatoria la medida impuesta por la IAAF, que la obliga a bajar sus niveles de testosterona para seguir compitiendo.

La disputa se había extendido la semana pasada al terreno público y mediático, ya que los abogados de la IAAF planean en su estrategia presentar a la sudafricana como “biológicamente un hombre”, lo que avivó las especulaciones respecto a que se la obligara a competir con varones. Pocas horas después de publicada esa información, un comunicado difundido por el propio ente aseguraba que “no va a clasificar a ningún atleta con DSD (diferencias de desarrollo sexual) como hombre”.

Los niveles de testosterona deberán estar por debajo de los 5 nanomoles por litro durante un período continuado de al menos seis meses. Hasta ahora, el umbral de tolerancia estaba en los 10 nanomoles por litro.

No fueron pocos los que lo consideraron un ataque directo a la figura de Semenya, que coloniza las competencias de 800 metros (es la vigente bicampeona olímpica), ya que la regla aplica para los 400 metros llanos y con vallas, 800 y 1.500 metros. Especialmente a partir de 2015, cuando se permitió competir sin tomar medicaciones supresoras de la testosterona por un caso similar que la velocista india Dutee Chand le ganó a la IAAF también en el Tribunal del Deporte.

El comunicado de la IAAF asegura, sin mencionar a la deportista: “Aceptamos su sexo legal sin cuestionamientos y le permitimos participar en la categoría femenina. Sin embargo, si una atleta intersexual tiene testículos y niveles masculinos de testosterona, tiene el mismo desarrollo de huesos y músculos y fuerza, y el aumento de hemoglobina que tiene un varón en la pubertad, que es lo que les da los hombres tal ventaja de rendimiento sobre las mujeres. Para preservar la justa competencia en la categoría femenina, es necesario pedirles a los atletas con DSD que reduzcan sus niveles de testosterona a la mitad antes de competir en el nivel internacional”.

Para los abogados de la entidad, la filtración de la información fue un movimiento perpetrado por el círculo jurídico de Semenya con el objeto de influenciar en la decisión del TAS. En la IAAF sostienen la “evidencia científica” que confirmó que los niveles de testosterona pueden significar “una gran diferencia” a partir de los 400 metros.

La polémica se agiganta porque, según los mismos resultados, en las disciplinas de lanzamiento se ven las mayores influencias de esta hormona de predominio masculino (la producen los testículos), pero que también tienen las mujeres. Y allí no hay prohibiciones ni cambios de reglas.

La batalla mediática continuó el lunes, luego de que la Federación Internacional hiciera pública la lista de los expertos llamados por el TAS para sostener la tesis de un medicamento obligatorio para las mujeres con hiperandrogenismo, entre los que se encuentran por ejemplo David Handelsman, profesor de endocrinología reproductiva en la Universidad de Sidney, y Angelica Hirschberg, profesora de ginecología en Estocolmo.

«Esa acción fue una violación flagrante relativa a la confidencialidad de los debates y con el objetivo de influir a la opinión pública», aseguraron los representantes de la atleta sudafricana, que el martes dieron a conocer la nómina de los expertos que prestarán testimonio a favor de su cliente, liderada por Eric Vilain, genetista experto en variaciones, y Alun Williams, especialista en las diferencias genéticas y su impacto en el rendimiento.

“Si el TAS falla que el sexo legal es suficiente para calificar en una competencia femenina, y la IAAF no puede requerir a las atletas de sexo legal femenino reducir esos niveles a los valores normales, las atletas intersexuales y transgénero dominarán los podios y los premios económicos, y las mujeres con niveles normales de testosterona no tendrán ninguna chance de ganar”, argumentó Jonathan Taylor, letrado de la IAAF.

El año pasado, hasta las Naciones Unidas, en su área de Derechos Humanos, pidieron a la IAAF que no introdujera esos cambios porque “violan los derechos humanos internacionales”.

En las primeras jornadas de la audiencia, que se extenderá hasta el viernes, el equipo de abogados de la sudafricana defendió la tolerancia hacia las mujeres que presentan «variaciones genéticas». Y añadió que el nuevo reglamento de la IAAF «intenta de manera errónea y dolorosa determinar las características sexuales de las atletas».

Por su parte, el presidente de la IAAF, Sebastian Coe, aseguró: «Las reglas que estamos introduciendo están para proteger el carácter sagrado de una competencia legal y abierta. El valor fundamental de la IAAF es la promoción de las chicas jóvenes y de las mujeres en el atletismo. Es lo que queremos defender aquí». 

 

Fuente: www.clarín.com