China acusó este martes a Washington de atacar su sistema y desprestigiar sus políticas luego de que el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, hiciera comentarios «por prejuicio y arrogancia» sobre los sucesos de Tiananmen.

El lunes, un día antes del 30 aniversario de la sangrienta represión a manifestantes chinos prodemocracia el 4 de junio de 1989, Pompeo dijo que Estados Unidos había perdido la esperanza de un avance de China en materia de derechos humanos.

En un comunicado, un portavoz de la embajada de Pekín en Washington contestó que cualquiera que intente «subestimar e intimidar al pueblo chino solo terminará en el cajón del olvido de la historia».

El portavoz afirmó que Pompeo había usado «el pretexto de los derechos humanos» para una declaración que «interviene groseramente en los asuntos internos de China, ataca su sistema y desprestigia sus políticas internas y externas».

«Esta es una afrenta para el pueblo chino y una grave violación del derecho internacional y las normas básicas que rigen las relaciones internacionales. La parte china expresa su fuerte descontento y su firme oposición», agregó.

Pekín ha hecho todo lo posible para evitar las conmemoraciones de la represión en la que murieron cientos de civiles desarmados, y posiblemente más de 1.000, cuando el gobierno chino envió tanques y tropas a la plaza de Tiananmen para aplastar un movimiento liderado por estudiantes.

El comunicado chino solo hizo referencia al «incidente político de fines de la década de 1980» y dijo que el gobierno y el pueblo de China hace mucho tiempo «llegaron a un veredicto» sobre el tema.

«Los derechos humanos de China están en el mejor período de la historia», aseveró la embajada.

Pekín «está firmemente comprometido con el camino del desarrollo pacífico y de los derechos humanos en China y en todo el mundo, y ha hecho una contribución significativa a la gobernanza internacional de los derechos humanos. Este es un hecho reconocido por todas las personas imparciales», añadió.

 

Fuente: www.clarín.com