Los centros también imparten evitar el divorcio a toda costa, no responder cuando las retan y dejar de lado aspiraciones profesionales.

En las imágenes se ve a un grupo de mujeres levantándose a las 4 y media de la mañana para limpiar los pisos. De fondo, se puede escuchar a un grupo de instructoras que les dicen que “no se resistan cuando las golpeen, no respondan cuando las reten y, bajo ninguna circunstancia, se divorcien”.

Captadas con una cámara oculta y publicadas en Pear Videos, una popular plataforma china para filmaciones cortas, las tomas realizadas en una escuela de “buenos modales para mujeres” generaron una ola de críticas y atrajeron la atención a las quejas de que el estatus de las mujeres en el país se está deteriorando bajo el gobierno de un Partido Comunista, que les había prometido igualdad.

En la grabación, las alumnas de la Escuela Fushun de Cultura Tradicional aparecían recibiendo instrucciones para que dejen de lado sus aspiraciones profesionales y, en palabras de un instructor, “cierren la boca y hagan más labores domésticas”. Un grupo de mujeres practicaba inclinarse para disculparse ante sus esposos.

Si bien la popularidad de dichas escuelas parece ir en aumento, no se sabe a ciencia cierta cuántas de ellas operan en China. Su ascenso refleja un declive en el estatus de las mujeres en el país, situación que, de acuerdo con activistas, comenzó con las reformas económicas de la década de 1980, el momento en el cual el foco dejó de estar en la equidad social.

Deng Xichan, una enfermera de 21 años, se acercó a una de estas escuelas junto a su madre, atraídas por la oferta de alojamiento, clases y alimentos vegetarianos gratis. Según ella, a las alumnas se les enseñaba que obedecer a los hombres les traería buena fortuna, y que el sexo prematrimonial era una invitación a la mala suerte. Todas las mañanas, la hacían postrarse frente a una estatua de Confucio, y luego participar de confesiones grupales.

“Muchas de ellas realmente pensaban que sufrían porque tenido sexo prematrimonial, o porque habían sido infieles, entonces bajaban la cabeza y obedecían”, relató Xichan. En muchos casos, las mujeres estaban aisladas del mundo exterior, y separadas también entre sí.

“La puerta de adelante estaba siempre cerrada con llave, y cuando llegabas te sacaban el celular y el efectivo que tuvieras”, relató otra mujer de poco más de 20 años que atendió un seminario de una semana en la ciudad de Yinchuan, y que pidió que la identificaran solo por su apellido, Chen. “No nos permitían hablar entre nosotras, y lo único que podíamos hacer era soportarlo”.

La Escuela Fushun de Cultura Tradicional fue fundada en 2011 por un ex convicto que había estado preso por asesinato. De acuerdo a los medios chinos, fue aprobado para manejar una organización social pública. La escuela tenía 40 alumnas en cada curso de “virtud femenina”, y contaba con más de 200 voluntarios. No cobraba nada por sus servicios, y se mantenía gracias a las donaciones y colaboraciones de alumnos y padres.

Luego de que el video saliera en noviembre, la escuela fue bombardeada por mensajes negativos en diversos sitios del país. La Xinhua News Agency informó que el lugar había sido clausurado en diciembre porque violaba “principios básicos del socialismo”, de acuerdo al comité de educación local.

El declive del rol de la mujer en la China contemporánea

Según activistas por los derechos de la mujer, el estatus de la mujer mejoró luego de que el Partido Comunista llegara el poder en 1949, pero esto se empezó a reducir tras las reformas económicas de 1980, que fue cuando se empezaron a seguir posturas más tradicionales, inspiradas por Confucio y pensadas para favorecer al varón.

La brecha es particularmente amplia en los altos niveles políticos: La comisión permanente del partido gobernante, el círculo de poder interno, nunca ha tenido a un miembro del sexo femenino. En el Politburó, el siguiente organismo de mayor rango, solo hay una mujer entre sus 25 integrantes.

De acuerdo a la socióloga Leta Hong-Fincher, autora de “Betraying Big Brother: The Rise of China’s Feminist Resistance” (Traicionando a Gran Hermano: El surgimiento de la resistencia feminista de China), a los líderes chinos les preocupa que el país no esté produciendo la suficiente cantidad de niños para sostener una población que se avejenta cada vez más. “El gobierno lanzó una campaña de propaganda donde calificó a las mujeres solteras y altamente educadas de más de 30 años ‘sobras’, con la intención de estigmatizar a las mujeres para que vuelvan al hogar, se casen y tengas hijos”, explicó Hong-Fincher.

La finalización en 2016 de la política del hijo único en China ha servido también para presionar a las mujeres para que se casen y formen familias en vez de trabajar, agregó Hong-Fincher

En las zonas rurales más conservadoras, las mujeres que sufren violencia doméstica y sexual “tienden a culparse más que a denunciarlo”, dijo Li Maizi, una militante por los derechos de la mujer que fue detenida en 2015 por repartir panfletos y stickers protestando el acoso sexual.

Li explicó que los líderes chinos están tratando de suprimir la militancia feminista, y que inclusive la palabra “feminismo” se ha vuelto un término políticamente sensible.

 

Fuente: www.clarin.com/mundo

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