China es conocida por utilizar a sus adorables osos panda como herramienta diplomática, pero para marcar su acercamiento con Japón ha ofrecido un regalo de más alto vuelo: dos ibis crestados.

Para algunos, este ave podría no parecer especialmente atractiva. Tiene una cara color rojo fuego con un pico largo y estrecho torcido hacia abajo y la cresta que le da nombre se asemeja al peinado de un viejo roquero.

Pero desde que el último ibis crestado (o ibis nipón) salvaje murió en Japón 2003, con lo que la especie se extinguía en su tierra de origen, Tokio ha mirado hacia otros países para reintroducir este ave.

El primer ministro chino Li Keqiang, de visita en Japón, firmó un acuerdo para entregar una pareja de estos pájaros cuando se reunió con su homólogo japonés Shinzo Abe este miércoles.

Serán los primeros ibis que China regale en años, después de que Pekín ayudara a reintroducir la especie en Japón con varias donaciones hace más de una década.

Varios cientos de ibis crestados viven ahora en Japón, descendientes de las pocas aves que le fueron regaladas, pero los ecologistas temen que la herencia genética común de esta población la haga vulnerable a las enfermedades.

El ibis crestado tiene una larga tradición en Japón: aparece en obras de arte y obras literarias con siglos de antigüedad y en una época era tan corriente que se lo consideró una plaga.

Pero fue objeto de caza intensiva por sus plumas blancas y su carne, e incluso su clasificación como especie protegida fracasó en frenar el desarrollo urbanístico que diezmó sus hábitats naturales.

El plumado regalo atrajo la atención de los medios japoneses y fue muy bien recibido por los ecologistas, pero Japón se quedará sin otro presente diplomático chino más icónico.

Según la prensa local, Tokio esperaba que Pekín prestase varios pandas gigantes a los zoos de Kobe y Sendai, pero aparentemente no se alcanzó un acuerdo a tiempo para la visita de Li.

 

Fuente: www.clarin.com