Quedó en evidencia que en el sur mendocino los controles de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte son escasos. La prueba irrefutable es lo que sucedió con el colectivo que protagonizó “la tragedia de La Cuesta”, que circuló libremente sin tener la habilitación nacional, y que dejó 15 familias destruidas para siempre.

Tal como lo hemos señalado en varias oportunidades, en San Rafael no hay oficina, ni representante de la CNRT. La única presencia del organismo en estas tierras tiene que ver con inspectores que llegan de la capital provincial.

En la terminal Néstor Kirchner, todos los días se presentan problemas en tal sentido, ya que no son pocos los que quieren realizar una queja o una consulta y no tienen donde hacerlo. Sucede entonces que esas personas comienzan a caminar el largo pasillo del edificio hasta que encuentran un cartel que dice “Trasporte”, y es ahí donde se paran. Pero resulta que esa oficina no es de la CNRT, sino de la Dirección Provincial de Trasporte, es decir la dependencia que se encarga de regular y fiscalizar el sector puertas adentro de Mendoza. En simples palabras, la gente confunde la jurisdicción y termina depositando sus reclamos en una oficina que no corresponde.

“Viene mucha gente a plantear inquietudes que incumbe resolver a la Comisión Nacional de Regulación del Trasporte, y nosotros tratamos de explicarles que en realidad nuestra oficina es de orden provincial. Luego, en definitiva, lo que terminamos haciendo es facilitarles un teléfono, pero más de eso no podemos hacer”, señaló Claudia Parodi, titular en la Zona Sur de la Dirección Provincial de Trasporte.

La funcionaria contó después, respecto de los inspectores de la CNRT, que “en realidad, creo que no tienen una rutina, porque a veces los vemos y otras veces no. Además, cuando vienen, ni se presentan, ni dicen que andan por acá”.

“Son varias las personas que quieren hacer consultas y no tienen donde realizarlas. Me parece que hace falta en San Rafael una oficina de la CNRT”, opinó Parodi.

Silvio Barroso