La Cámara de Diputados, en su sesión de tablas, resolvió por mayoría de votos la preferencia con despacho de comisión para la próxima semana, para los proyectos de ampliación de la Corte Suprema y de juicios por jurado.

El segundo de ellos, aunque resulte extraño, vino de la mano de la legisladora nacional (K) Anabel Fernández Sagasti, quien la semana pasada se reunió con Cornejo y le acercó la propuesta.

Quizás en ese encuentro, como una devolución de favores, se pactó el primero. Ocurre que el gobernador no tenía los números en Diputados para darle sanción definitiva a su idea de llevar de siete a nueve los miembros de la Corte, y de pronto los tuvo.

Sucede que, curiosamente, uno de los que ahora apoya el tratamiento de la reforma es ni más ni menos que la ex pareja (también ultra K) Lucas Ilardo, quien junto a otros diputados provinciales le dieron el visto bueno a la idea para que la semana que viene sea tratado.

El argumento del primer mandatario para elevar el número de supremos tiene que ver con el cuello de botella que existe en la Sala II que trata los conflictos laborales y penales, y que están desbordados, mientras que la Sala I aborda los temas civiles-comerciales.

La idea es entonces tener 9 jueces que se repartirían el trabajo en tres salas: la primera dedica a lo civil y comercial, la segunda a lo laboral y la tercera a lo penal. De esta manera, según Alfredo Cornejo, con espacios exclusivos para cada uno de los fueros, las resoluciones serán mucho más rápidas.