Al igual que cada año, desde 1974, los fieles jóvenes se congregan para manifestar su fe y caminar a la Basílica de Luján. Esta vez es bajo el lema «Madre, danos fuerza para unirnos como hermanos». Además, Monseñor Ojea invitó a la comunidad religiosa a «rezar por la falta de trabajo y la situación del país».

La imagen cabecera partirá a las 12 del mediodía del santuario San Cayetano de Liniers (Cuzco 150), habrá paradas para que los vecinos de los barrios por los que pase se acerquen a saludarla. La misa central será a las 7 del domingo 7 en la plaza Manuel Belgrano, frente a la basílica, y estará celebrada por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Aurelio Poli.

Desde la organización de este evento se propone «llevar una vela para encenderla e iluminar el camino a la hermandad de los argentinos y también para rezar a cada hora una oración por la Patria».

Monseñor Oscar Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, envió un mensaje de aliento a los peregrinos que este año caminarán hacia la Basílica de Luján:

«Hace muy poquito estuve en Itatí, fue tan conmovedor para mí ver a tantos jóvenes caminar 70 kilómetros para llegar a la casa de la Madre. Tomé confesión durante una parte importante de la noche; fue una maravilla ver a ese pueblo de jóvenes que caminaba por la Virgen», dijo y agregó que al igual que cada año, este también, le llevamos a María de Luján «todas nuestras intenciones, todas nuestras cargas, toda nuestra verdad, nuestra realidad, nuestras pobrezas, la situación del país, la falta de trabajo».

Además, manifestó que «se las llevamos primero con el corazón y con el pensamiento; pero cuando el corazón y el pensamiento están agotados, entonces, solamente rezan los pies; reza el cansancio, reza el cuerpo, por eso el final de la peregrinación es tan conmovedor».

El obispo recordó que en el primer puente, antes de llegar a Luján, en el puesto del Seminario de Buenos Aires, habrá bautismos y confesiones, al igual que en la basílica.

«La Madre nos recibe con el corazón abierto, vayamos con esperanza; nosotros somos un pueblo que espera de verdad», expresó y cerró: «Que la Virgen de Luján nos ayude a defendernos de tantos males; que nos enseñe a ser más buenos, a ser mejores; y que nos conceda como pueblo poder vivir en paz y con trabajo».

Fuente:www.infobae.com