En el primer mes de vigencia del nuevo régimen de política de expansión monetaria cero, como estrategia para intentar reducir la inflación, la cantidad de dinero en circulación acusó una baja de 1,5%, levemente menos intensa en el caso del público general (1,3%) que en el caso de las tenencias por parte del conjunto de entidades financieras (1,7 por ciento).

La diferencia parece ínfima, pero no lo es tanto cuando en los próximos días el Indec de a conocer la medición de inflación correspondiente a octubre, porque el consenso del mercado la espera bien por arriba de 5%, eso significa la caída del poder compra de esos billetes y monedas en un 6,5 por ciento.

Más aún, si se observa que en el último Informe Monetario del Banco Central las tenencias de billetes y monedas en poder de la población se incrementó 6,1%respecto del nivel de un año atrás, a casi $648 mil millones, en contraste con una inflación que en ese período acumuló  un 46%, perdió más del 27% de capacidad real de gasto, medido en cantidad de bienes y servicios (kilos de pan, consultas médicas, unidades de leche, etc.).

Claramente, en el contexto recesivo en que ingresó la economía y que nada indica que se pueda revertir antes del inicio del segundo trimestre del año próximo, el consumo de las familias, y también de las empresas y del propio Estado, se han debilitado, pero no tanto.

¿Cuál fue el atenuante? el uso más intensivo del denominado “dinero electrónico” a través de las transferencias entre cuentas propias o a terceros, para el pago de compras de bienes y servicios, sea desde la computadora personal en el hogar, u oficina; en este caso es más significativo en monto en el caso de las empresas.

Pero también a través de los pagos con la tarjeta de débito en las transacciones diarias, más aún desde que la AFIP impulsa su uso y aceptación como parte de la campaña cada vez más marcada contra la evasión y para reducir los elevados índices de economía informal.

El fenómeno ya venía siendo advertido por el Administrador Federal de Ingresos Públicos, Leandro Cuccioli, en el encuentro mensual con la prensa para explicar las novedades en materia de recaudación tributaria.

Según las estadísticas del Banco Central a la que accedió Infobae, el monto de las transferencias electrónicas ascendieron en septiembre a $2,62 billones, y octubre habría subido a $2,7 billones, poco más de 4 veces la circulación monetaria, cuando un año antes era de exactamente 3 veces.

Si se considera el agregado del uso del dinero electrónico y el circulante de billetes y monedas en poder del público se observa un aumento nominal del orden de 38% en los últimos 12 meses, el cual comparado con la inflación en ese período revela una contracción real de las transacciones de un 5%, en línea con la recesión que afecta a la economía en su conjunto.

Un universo que alcanza a más de la mitad de la población 

Los datos del Banco Central dan cuenta, además, que el sistema electrónico de pagos ya es usado por 23,5 millones de personas, en su amplia mayoría físicas, y en menor medida empresas, en ambos casos a través de diversas cuentas bancarias.

Ese universo era un año atrás inferior a los 19 millones de usuarios, se expandió poco más del 26 por ciento.

Entre las ventajas que ofrece el uso del dinero electrónico, además de contribuir a la mayor formalización de la economía y consecuente recaudación de impuestos a quienes lo evadían, sobresale el ahorro de tiempo respecto de la concurrencia a  una entidad bancaria e incluso a un cajero automático, como a mayor seguridad al reducir el retiro y traslado de efectivo.

Además, aseguran en el sistema financiero, posibilita el acceso a servicios bancarios que de manera creciente se promueven con el uso de la billetera electrónica, el pago con la tarjeta de débito, entre los más difundidos, que permiten mejorar la capacidad de compra, en especial en los sectores con menores recursos.

Fuente: www.infobae.com