En las últimas semanas se han levantado varias voces criticando fuertemente a las PASO (Primarias Abiertas Simultaneas Obligatorias), argumentando que se han usado poco, que se utilizan prácticamente nada en la actualidad y que demandan una suma importante de dinero.

Es el gobierno nacional, con difusión implacable de medios afines, que sostiene que nadie las usa y que además son costosas. Incluso el propio presidente Mauricio Macri deslizó la posibilidad de derogarlas para el año 2019.

El argumento del partido gobernante es que tienen un costo de 2.600 millones de pesos y ni siquiera los impulsores de la idea (Cristina y compañía) hacen uso de la herramienta.

La realidad señala que el oficialismo tampoco tuvo ganas de usarlas, teniendo en cuenta que en cada uno de los rincones del país la alianza PRO-UCR armó listas de unidad, aunque eso significara que quedaran cientos de heridos, resentidos e irritados de por vida. ¿Suena Mendoza?

Claro ejemplo de esa supuesta unión, que dejó disgustados por doquier, es lo que ocurrió en nuestra provincia, donde luego de que se armaran las listas, no fueron pocos los radicales de pura cepa que trinaron montados en rabia.

Muchos quisieron competir y medirse. Sin embargo, el único que tiene el penacho completo de plumas es Cornejo, quien solamente puso el oído (un poquito) “al Ernesto”.

No faltó mucho para que alguien, sutilmente, saliera a meter púa.

Lejos del pensamiento PRO, la vicegobernadora Laura Montero, salió a defender las primarias diciendo que “más allá de las coyunturas electorales deben sostenerse en el tiempo”.

Fiel a su estilo, calmo pero sagaz, mandó un mensaje. ““Las PASO, lo que hacen, es democratizar y romper con los principios de dominio hegemónico de los aparatos partidarios, que se manejan a través de un esquema territorial de punteros”, enfatizó.

Queda claro que la vicegobernadora no acompaña la idea del gobierno nacional al remarcar que “el dominio de los aparatos partidarios ya fue. Ahora hay que ir perfeccionando un esquema de democracia que abra las puertas a la participación y sin dudas, el sistema electoral es una de esas herramientas”.

Mientras tanto, la campaña del Frente Cambia Mendoza (raro porque no compiten contra nadie) tiene como estrella al propio gobernador con el slogan que dice “Con la fuerza de Cornejo”, algo que ya puede apreciarse en la publicidad callejera. Obviamente es la foto del primer mandatario junto a un determinado candidato.

Así están las cosas, por un lado, Montero reclamando por las PASO y por el otro Cornejo y “su fuerza”.

Silvio Barroso