La Segunda Cámara del Crimen condenó a 20 años de prisión a Verónica González por considerarla autora penalmente responsable del delito de homicidio agravado por el vínculo.

Se trata del espeluznante episodio ocurrido en octubre del año pasado en una vivienda de calle Los Franceses al 1600 de nuestra ciudad, donde la mujer, de 38 años de edad, terminó con la vida de su pequeño hijo al asfixiarlo con una almohada.

En el juicio salieron a la luz varias cosas que terminaron por darle claridad a la decisión de los jueces. Como por ejemplo que la mujer es una persona responsable de sus actos y que para nada es una persona psiquiátrica como intentó ella misma demostrar al simular diversos actos.

El fiscal de la causa, Dr. Víctor Giambastiani, dijo en tal sentido que, de acuerdo a pericias realizadas por expertos en salud mental, González tiene una personalidad fría, sumamente impulsiva y manifiesta ira ante situaciones de la vida cotidiana.

“Nunca presentó una patología psiquiátrica, ya que todo lo que hizo fue para simular. Por ejemplo, cuando los policías llegaron el día del hecho los esperó con una soga atada al cuello y con el gas de la cocina abierto, pero era algo que recién hacia, ya que apenas se sentía el olor”, señaló el fiscal, y luego añadió que “otra cosa fue que se cortó los brazos pero eran heridas apenas superficiales”.

Luego subrayó que “no fue un brote psicótico, fue un brote de violencia, porque ella es impulsiva, irritable y tiene frialdad afectiva. Incluso nunca sintió angustia por lo del hijo”.

Giambastiani hizo un extenso alegato donde fue marcando cada uno de los puntos que demostraron que es una persona perfectamente imputable.

Como coronación a su alegato, el fiscal pidió prisión perpetua para la mujer, sin embargo los jueces, Jorge Yapur, Néstor Murcia y Julio Bittar consideraron que 20 años de condena era suficiente.

Silvio Barroso