Rosa María Da Cruz, la mujer que escondió en el sótano de su casa y en el baúl del auto a su cuarta beba recién nacida durante dos años, fue condenada a cinco años de cárcel, tres de ellos con posibilidad de libertad condicional, así como a cinco años de seguimiento socio-judicial.

El juicio puso en el centro la negación de embarazo, una patología poco conocida y sin definición legal, y buscó determinar si Rosa María era consciente de lo que hacía. La fiscalía había pedido una pena de ocho años de cárcel por «violencia sobre menor de edad que provocó una discapacidad permanente».

Su hija Serena, que cumplirá 7 años la semana próxima, tiene «un déficit funcional de 80%», casi no habla y sufre «trastornos del espectro autista irreversibles«, según un examen realizado en 2016

Rosa María dormirá en la cárcel

El presidente del tribunal, el juez Gilles Fonrouge, pidió que Rosa María sea detenida inmediatamente. Además, la Justicia decidió retirarle la autoridad parental sobre Serena, por lo que la pequeña podrá ser adoptada por la familia que la cuida desde hace cinco años.

El magistrado explicó que la corte había querido «castigar una perturbación grave del orden público al tiempo que consideraba la posibilidad de una pena rápida para que ella pueda educar a sus hijos» (la mujer recuperó la tenencia de sus otros tres hijos, a los que siempre cuidó de manera normal). También tomaron en cuenta su historial de negación de embarazo.

Según informó la periodista Catherine Fournier en Twitter, Rosa María «no reaccionó cuando escuchó el veredicto». Su abogada confirmó luego que no apelará la condena.

«El bebé del baúl»

El caso, conocido como el del «bébé du coffre» («el bebé del baúl»), salió a la luz en octubre de 2013, cuando Rosa María llevó al auto al taller. Un mecánico, alertado por ruidos extraños, abrió el baúl y descubrió una «escena de terror»: una nena desnuda y raquítica, cubierta de excrementos y lombrices, incapaz de mantener la cabeza erguida, «pálida como un fantasma».

«No sabía que tenía una hija, no la veía«, afirmó Da Cruz durante el juicio. «Cuando Serena nació, para mi no era un bebé, la dejé y no me ocupé de ella enseguida. La apoyé sobre un colchón y me fui», declaró este miércoles.
También afirmó que «jamás la abrazó» y que «había días en que no comía nada porque me olvidaba de ella».

Según contó ante la corte, «ni siquiera le había dado un nombre«. «Serena, le puse cuando un bombero se acercó para que me despidiera de ella», afirmó.

La mujer contó que un día, cuando la beba tenía 18 meses, entró a la pieza donde la tenía y la chiquita «la miró y le sonrió». «Fue entonces cuando tomé conciencia que tenían que encontrarla», sostuvo. Cinco meses después, llevó el auto al taller, donde por fin acabó el calvario de la beba.

«Una cesárea simbólica»

Durante el juicio, el doctor Bertrand, un experto psiquiatra que la analizó, dijo que a la negación de embarazo se sumó una «negación del niño», un bebé que «quedó simbólicamente in utero«, «escondido en lugares cerrados». Según el psiquiatra, cuando el mecánico abrió el baúl ocurrió una «cesárea simbólica»para Da Cruz .

«¿Cuándo se dio cuenta de que este ser vivo era su hija?», le había preguntado el juez a la mujer, a lo que Da Cruz había contestado «en realidad, fue cuando abrieron el baúl y alguien dijo ‘es un bebé, es un bebé’«.

El doctor Delcroix, un ginecólogo obstetra que también declaró en calidad de perito, había llamado a la clemencia del tribunal y afirmado que la mujer no estaba totalmente consciente de lo que hacía.

«¿Cómo castigar a alguien que ya es una víctima? La negación del embarazo no se elige, te cae encima. La cárcel sería una respuesta medieval a este problema», afirmó el experto. «Una mujer en estado de negación de embarazo absoluto no puede ser responsable de lo que suceda después», insistió.

Un primer parto doloroso y tres casos de negación de embarazo

Rosa María ya tenía tres hijos cuando nació Serena, el 24 de noviembre de 2011, durante la madrugada. También tenía un historial de negación de embarazo, una patología por la que la mujer no es consciente de su estado ni desarrolla panza.

Según contó ante la corte una amiga que estuvo presente en el parto de su primer hijo, este fue «horrible» y duró más de 20 horas. «Ella empujaba pero el bebé no salía, había mucha sangre», recordó la testigo.

El segundo hijo de Rosa María y su marido Domingos nació de manera sorpresiva durante un almuerzo familiar. Ella ignoraba que estaba embarazada cuando le agarraron violentas contracciones. Rosa María «se tiró en el sofá, pensaba que iba a morir». «Fue cuando vio su salir cabeza que entendió que iba a tener un hijo», declaró su hermana en 2013, poco después de que encontraran a Serena.

Un tercer bebé, una nena, nació en 2009. Rosa María se dio cuenta de que estaba embarazada muy tarde y por mucho tiempo ocultó el embarazo. Aunque una ecografía la ayudó a levantar la negación de embarazo, no fue a la maternidad, apuntó el experto. «Parió en casa en pocos minutos, parada en la escalera», confiaba un vecino al diario Libération.

Dos años después, en 2011, volvió a quedar embarazada. De vuelta, ya cursaba el octavo mes de embarazo cuando se dio cuenta de que iba a tener un bebé y no le dijo nada a nadie. Parió sola, de noche, en un cuarto del sótano de su casa. Esta beba fue Serena, a la que mantuvo encerrada durante 23 meses.

Fuente: TNMundo