La marcha del siempre cuestionado control de cambios por parte de las empresas y de quienes tienen capacidad de ahorro en dólares había comenzado a dar señales de alivio para el accionar del Banco Central desde el inicio de septiembre, habida cuenta de que de la venta de USD 1.329 millones en los últimos 10 días de agosto se redujo a USD 368 millones en el primer tercio de septiembre; las reservas en divisas pasaron de caer USD 4.794 millones a bajar USD 3.722 millones en esos períodos; y el tipo de cambio que había comenzado el mes en $62 para la venta al público hasta USD 10.000 por mes cerró el viernes en 58,44 pesos.

Incluso, la tasa de interés de referencia de política monetaria quebró también el último viernes dos semanas al filo de 86% anual a 7 días, al reducirse a un promedio de 84,15% anual, en clara señal de que también se había desacelerado la dolarización de carteras de colocaciones a plazo fijo en pesos al vencimiento.

Sin embargo, casualmente, sobre el cierre de la semana surgieron señales de alerta cuando algunas empresas informaron a la prensa que no podían cumplir en tiempo y forma con el pago de vencimientos de deudas con el sector privado institucional del resto del mundo que habían aceptado financiar el giro de los negocios con la compra de Obligaciones Negociables.

Y también algunas automotrices alertaron que no podían honrar pagos vinculados con importaciones de vehículos y de sus partes porque se encontraron con cupos irrisorios, aún para lo que es la operatoria habitual de un mercado que está severamente disminuido por la recesión.

De ahí que repentinamente cambió el humor de los mercados, como los reflejó el termómetro de la cotización del dólar en el Contado con Liquidación, que es la forma que siempre tuvo el mercado para sacar dólares del país en lugar de hacer transferencias bancarias directas. Terminó con una brecha de 30,5% entre el dólar bursátil, a $73,25, y el mayorista, a 56,11 pesos.

Nuevas medidas aclaratorias

«De ninguna manera el control de cambios va a afectar a las empresas que tengan deudas por pagar, se van a hacer las aclaraciones o ajustes necesarios en este sentido de forma que el requisito de conformidad previa no resulte en un impedimento al pago de las obligaciones financieras», aseguraron a Infobae fuentes del Banco Central este fin de semana.

Si bien los informantes no dieron mayores precisiones sobre el alcance de las aclaraciones, las que habitualmente se hacen a través de Comunicación «A» a las entidades financieras y operadores de cambios, se prevé que también instrumente la forma de no afectar los pagos de importaciones, habida cuenta de que el propio presidente del Banco Central había asegurado en la conferencia de prensa del 2 de septiembre que el control de cambios «no afecta el funcionamiento del comercio exterior ni el pago de viajes».

Mientras que también se analiza la forma de no trabar las operaciones inmobiliarias, que desde hace más de 40 años se pactan en dólares.

Será la tercera norma aclaratoria del alcance del control de cambios que de forma urgente se anunció el 1 de septiembre por parte del ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y el martes 2 completó el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, junto a sus vice presidentes Verónica Rappoport y Gustavo Cañonero.

La primera se vinculó con la liberación de pagos de gastos con tarjeta por compras en dólares y de turismo y viajes; y la segunda sobre la liquidación de exportaciones y la operatoria financiera para limitar la especulación con el denominado «dólar rulo».

Fuente: www.infobae.com