En Río de Janeiro el calor no afloja. Los más de 30 grados invernales contrastan con los 12 de Buenos Aires. Aquí, en el verano eterno, la Selección sigue con vida en una Copa América que la está viendo crecer partido a partido. La clasificación a los cuartos ante Qatar trajo alivio. Y el pasaje a la semifinal tras el triunfo por 2 a 0 ante Venezuela del viernes ofreció mayores certezas desde el juego. El equipo mejoró y con ello los resultados y, claro, el ánimo.

Pero esta competencia no da respiro. Ese ratito de cumbia que sonó en el vestuario alegre del Maracaná post victoria fue el tiempo que tuvieron Lionel Messi y compañía para celebrar la evolución. Pero una vez que cruzaron la puerta para recorrer el interminable pasillo de la zona mixta ya el nuevo chip estaba en sus cabezas: se viene Brasil, el candidato.

En la mañana totalmente despejada de este sábado, el plantel volvió a entrar en movimiento en el predio del Fluminense. Lo mismo hará en la mañana de este domingo a puertas cerradas y luego, por la tarde, sí volará rumbo a Belo Horizonte, donde el martes desde las 21.30 se cruzará con el conjunto de Tite en el Mineirao.

Todo estaba planeado para que la delegación celeste y blanca dejara Río de Janeiro en la tarde del sábado, pero desde el cuerpo técnico pidieron un permiso formal a la Conmebol para quedarse una noche más aquí. ¿Los motivos? Por comodidad del hotel, que está ubicado en Barra de Tijuca, alejado del turismo masivo de Copacabana y de Ipanema, y también porque el césped del lugar de entrenamiento les resultó uno de los mejores que tuvieron hasta ahora y quieren aprovecharlo.

Salvo Guido Pizarro, quien sigue trabajando de manera diferencial por una molestia en ambas pantorrillas, el resto del plantel están a disposición del DT. Y la pelota ahora la tiene justamente Scaloni bajo la suela. El nacido en Pujato tiene todo como para repetir por primera vez la formación desde que tiene el buzo de la AFA puesto. Hasta aquí, en sus 13 partidos dirigidos, siempre cambió. Pero el equipo respondió, mostró mayor solidez en defensa y en el mediocampo. ¿Mantendrá los mismos once?

Claro, el rival también juega. Y Brasil ofrece un abanico de virtudes ante el que habrá que tomar recaudos, sobre todo teniendo en cuenta que la Argentina, si bien presentó una mejor cara, sigue estando en construcción. No hubo indicios en el ensayo post Venezuela. Los que más jugaron hicieron ejercicios regenerativos (Messi y Agüero ni salieron del gimnasio) y el resto transpiró con un intenso fútbol en espacios reducidos.

Angel Di María, que jugó 27 minutos (entró por Lautaro Martínez), estuvo con el grupo de los titulares. ¿Será una pista? ¿Tendrá Fideo una nueva chance en un partido candente? El dilema es de Scaloni: repetir o volver a cambiar.

 

Fuente: www.clarín.com