Hay dos caminos posibles para ponerle fin a la reelección indefinida de los intendentes. Por un lado, reformar el artículo de la Constitución que lo establece y por otro modificar la Ley Orgánica de Municipalidades. Respecto de la primera ya hubo intentos en ese sentido, pero los números no alcanzaron teniendo en cuenta que nunca se logró alcanzar la mitad más uno de los votos del padrón que se necesitaban para cambiar esa realidad. En cuanto a la segunda, en la Legislatura camina una idea, pero por ahora no hay señal de que se concrete en un futuro cercano, aunque todo puede pasar.

No obstante, más allá de las anteriores posibilidades, siempre está la birome lista para que sea por decreto. Cornejo lo sabe y todos los días amaga.

Se especula en que pronto será. Quizás, el gobernador se levante un día y diga basta, y a partir de firma y sello los intendentes tengan una sola posibilidad de ser reelegidos, y no como sucede ahora que pueden quedarse eternamente.

Al ser consultado, se ríe y dice que lo está pensando. No es una mueca de la boca, es una risa con ganas lo que exterioriza el primer mandatario. A lo mejor en esa carcajada está la respuesta.

“Opino lo mismo de siempre” dijo en seco, en su paso por San Rafael. Eso significa que tiene muchas ganas de desatornillar a los intendentes de sus sillas.

“Lo estamos estudiando. Es algo que siempre está en estudio”, anexó el primer mandatario provincial. Está claro que “eso” del análisis permanente es una respuesta prudente. La decisión está tomada, solamente falta ponerle fecha.