A diferencia de los funcionarios y empresarios kirchneristas detenidos, que hasta ahora supieron guardar silencio, Julio De Vido demostró desde la cárcel que tiene mucho para decir. El ex ministro de Planificación no parece dispuesto a permanecer callado, lo que comenzó a preocupar a dirigentes del peronismo y el kirchnerismo que no descartan ser los próximos en aparecer en cartas escritas desde el penal de Marcos Paz.

Durante la gestión de Néstor Kirchner, los intendentes negociaban las obras con el propio ex presidente. Fue en 2009 cuando los jefes comunales del conurbano bonaerense recibieron montos millonarios para sus distritos. En aquel entonces, Kirchner anotaba en un cuaderno cada una de las demandas que los intendentes llevaban a la Quinta de Olivos. En esas reuniones participaban algunas veces De Vido y el entonces secretario de Obras Públicas, José López. Era un año electoral y Kirchner estaba obsesionado con ganar la batalla en la provincia de Buenos Aires. Por eso, días antes de sus visitas distritales cerraba con los intendentes cifras que iban desde 100 hasta 600 millones de pesos por localidad.

Hoy, esos alcaldes aseguran que cada peso que ingresó a sus distritos fue rendido ante el Tribunal de Cuentas, organismo provincial encargado de controlar los números en los municipios. Sin embargo, a pesar de que las cuentas de la era K fueron aprobadas, los dirigentes temen que el escándalo de la corrupción pueda salpicarlos. Por ello, en nombre del Partido Justicialista bonaerense, tres intendentes se comunicaron con Alessandra Minnicelli, mujer de De Vido, que ayer lanzó una advertencia: “Julio tiene mucho para contar”.

Los alcaldes que formaron parte del grupo Los Oktubres –conducido por el ex ministro– le transmitieron la solidaridad de todo el peronismo bonaerense y se pusieron a disposición. Sin embargo, Alessandra agradeció el gesto y aseguró que, por ahora, no necesita nada.

Algunos intendentes, incluso, contendrán al ministro en la cárcel. Francisco Durañona, de San Antonio de Areco, le hizo llegar a Minnicelli el mensaje de que está a disposición del ex funcionario y le adelantó que visitará a De Vido en el penal. Hará lo mismo con el ex vicepresidente, Amado Boudou.

Quien sorprendió fue el intendente de Ezeiza, Alejandro Granados, a quien De Vido dedicó fuertes insultos por haberse alejado del kirchnerismo y ser hoy un aliado deMaría Eugenia Vidal. El contacto con Minnicelli no habría sido sólo telefónico. La mujer de De Vido lo habría visitado esta semana en el histórico restaurante El Mangrullo, propiedad de la familia Granados en Ezeiza.

En el entorno de Cristina Kirchner el humor cambió y ya no es el de hace dos semanas, cuando el ex ministro fue detenido. En los primeros días, la ex presidenta aseguraba que De Vido se mostraría igual de fiel a lo que supo ser durante los años previos, sobre todo con Néstor. Sin embargo, las palabras de Minnicelli trajeron preocupación y en las próximas horas Máximo Kirchner buscaría un acercamiento con la familia De Vido a través de otros dirigentes de La Cámpora.

“Si le tiró al flaco Gioja, prepárense, porque nos puede tirar a cualquiera de nosotros”, fue la frase que esta semana lanzó un gobernador peronista a un diputado nacional. La reunión había sido pensada para hablar del futuro del PJ bonaerense y el rearmado del partido a nivel nacional, pero en la charla fue inevitable mencionar la carta que De Vido escribió en la cárcel contra el ex gobernador de San Juan, José Luis Gioja.

En el peronismo sostienen que la amenaza contra el dirigente sanjuanino de llevarlo a la Justicia y apuntarle por traidor significa que puede ir contra cualquiera, ya que con el presidente del PJ mantenía buen vínculo y diálogo hasta el día en que fue detenido. “Estamos todos viendo si el próximo domingo no se le ocurre hacer otra carta y mencionar a cualquiera de nosotros, más allá de tener pruebas o no”, reconoció un mandatario provincial. Temen tanto a las complicaciones políticas como a las judiciales.

Fuente: Perfil