El oficialismo logró ayer hacer caer una sesión, lo que provocó pases de facturas en el bloque justicialista.

La oposición en el Senado tenía todo listo ayer para sacudir con una derrota histórica al Gobierno: se proponía rechazar un DNU de Mauricio Macri que anuló los reembolsos a los puertos patagónicos. Estaban a un instante de esa triunfo político cuando ocurrió lo inesperado: el oficialismo se avivó de que no había quórum y dio por levantada la sesión. Victoria de la Casa Rosada, aunque quizá efímera.

Enseguida quedaron al desnudo los pases de factura internos en la bancada justicialista. En realidad ya habían surgido al inicio de la sesión, con un inédito cuestionamiento público a la autoridad de Miguel Ángel Pichetto, jefe del FpV.

Fue cuando se quiso tratar un proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo para ampliar el uso de la tarjeta Argenta a beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo. Su inclusión en el temario de la sesión había sido consensuado entre Pichetto y el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo.

Ahí surgió la primera bronca. Según dicen en la bancada, Pichetto no les había comunicado que esa iniciativa estaba en el temario. En el bloque peronista pusieron reparos.

El rionegrino insistió: “La tarjeta Argenta es un beneficio del gobierno anterior para los jubilados, y si se amplía a la Asignación Universal por Hijo es un instrumento correcto. ¿Por qué no vamos a tratar algo que beneficia a los sectores más humildes?”.

Cuando vio la resistencia, Pichetto completó: “Le pido a mi bloque que acompañen porque si no levantémonos y vayámonos todos a casa”. Se refería a que que había asumido con el oficialismo el compromiso de tratar Argenta a cambio de otras iniciativas que serían votadas en la sesión, algo usual en la lógica parlamentaria.

No hubo caso. El primero que se rebeló fue el formoseño José Mayans, quien es además el histórico vicepresidente de la bancada.

“En esta gente”, dijo en referencia al Gobierno, “yo no confío nada porque son unos usureros”.

Pichetto insistió. Mayans le retrucó: “Una cosa es ser jefe de bloque y otra ser jefe político”, dejando en claro que debía haber consensuado el tratamiento de Argenta.

Desde un costado, el tucumano José Alperovich cerró: “Hay que parar acá con las concesiones” al Gobierno, le dijo a Pichetto.

Sin margen ante el motín, Pichetto dejó de insistir. Más tarde, el rionegrino lamentó en privado ese desenlace: “La palabra vale y había que cumplirla. Además no era un proyecto perjudicial a los intereses de los sectores más humildes. Era mucho mejor que pagar una tasa altísima a usureros”.

La lectura entre los senadores que se plantaron era que se le estaba dando una victoria al oficialismo, y en medio de la campaña electoral, a cambio de nada.

También criticaban el fondo de la iniciativa. “La gente no llega a fin de mes y quieren que se endeude para comprar televisores. Por favor…”, apuntaron senadores K.

Lo peor estaba por venir.

Fue cuando arrancó el tratamiento del rechazo del DNU que eliminó los reembolsos a los puertos patagónicos. Todo indicaba que la oposición iba a embocar al oficialismo, pero fue al revés.

Se inicio el debate. Se anotaron 8 senadores en la lista de oradores y, como es habitual, muchos se levantaron de sus bancas y se fueron a sus despachos.

En eso tomó la palabra el macrista Federico Pinedo, que propuso votar que el proyecto volviera a comisión. Pichetto estaba en su despacho, en una reunión.

Al interpretar que podían perder la votación, el kirchnerista Marcelo Fuentes pidió a un par de sus compañeros de bancada -él hizo lo mismo- que se levantaran de sus bancas para dejar de dar quórum. Después dijo que optó por dejar que se cayera la sesión a perder la votación.

Pichetto vio lo que estaba sucediendo a través del circuito cerrado de TV del Senado y volvió volando al recinto. Cuando llegó era tarde: el radical Juan Carlos Marino, quien presidía la sesión, ya la había levantado por falta de quórum.

El oficialismo los había primereado.

Hubo un intento del peronismo de volver a remontar la sesión, pero fue imposible.

En lo que terminó siendo una catarsis colectiva, cerca de 30 senadores estuvieron reunidos después de la sesión en el bloque. Estuvieron a una puerta de distancia de Pichetto, pero el rionegrino no se sumó.

La que más bronca tenía era la K chubutense Nancy González, quien deslizó la sospecha de que Pichetto había “arreglado” con el oficialismo que se cayera la sesión de DNU.

Esa lectura fue rechazada de plano. “De ninguna manera. Pongo las manos en el fuego por Miguel”, la cruzó Mayans.

Pichetto, después, también ​rechazó la acusación. “Fui totalmente ajeno. Cuando llegué, ya había terminado”, aseguró.

Cerca del senador subrayaron una posible inexperiencia entre los senadores peronistas presentes en la sesión: “Deberían haber dicho que había 8 anotados en la lista de oradores y que recién cuando concluyeran se votaría”.

En la reunión se acordó que el bloque debía emitir un comunicado denunciando la forma irregular en la que el oficialismo hizo caer la sesión (no esperaron el plazo mínimo reglamentario de 15 minutos).

Marcelo Fuentes, Omar Perotti y Mario Pais fueron los encargados de comunicarle a Pichetto lo que se había acordado.

Más tarde, el jefe del FpV dijo a Clarín a otros medios acreditados en el Senado: “Hay un proceso de definición de liderazgo en el bloque”. Indicó, además, que “hay actores del Senado que están en un proceso electoral y eso hace difícil conseguir los consensos”.

En el comunicado que el FpV distribuyó denunciando las irregularidades, el bloque advirtió que “inexorablemente como primer tema a tratar en la primera y próxima sesión legislativa que se realice será la declaración de invalidez del DNU”.

Referentes de la bancada peronista admitieron anoche: “”El oficialismo aprovechó la lógica parlamentaria con cierta viveza. En su lugar, hacíamos lo mismo”.

Pero ese no es el sentido mayoritario en la bancada. “Si esto es un concurso de vivos, en la próxima vamos a demostrarles que nosotros somos más vivos”, dijo un senador justicialista del interior.

Otro agregó a Clarín: “Tenemos 40 votos. Vamos a votarles todo en contra hasta que aprendan. Van a aprender a cumplir las reglas”.

Uno más completó: “Se las vamos a cobrar y con intereses”.

Cambiemos tiene apenas 15 votos propios.

Con la campaña electoral como telón de fondo, en el FpV se abre posiblemente una nueva etapa en la que la jefatura de Pichetto podría quedar condicionada. “Hoy no da para que cierre solo las negociaciones sin consensuar con el resto de la bancada”, dicen en el ala K.

En el sector más pejota coincidieron: “Hoy el marco en el bloque no es el de obediencia sumisa”.

Cerca de Pichetto dijeron ayer que la situación no debía dramatizarse y que “siempre existen rispideces en una bancada”.

Fuente: Clarín

www.ciudadanosur.com.ar

 

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