Según la revista vaticana “L’Osservatore Romano”, realizan trabajo doméstico en condiciones similares a la servidumbre.

En una grave denuncia, el periódico vaticano “L’Osservatore Romano” denunció que muchas monjas se ven sometidas a realizar trabajo doméstico u otros menesteres para cardenales, obispos y párrocos locales, trabajando en condiciones similares a la esclavitud.

La noticia se conoce en medio del surgimiento del movimiento #MeeToo, que comenzó en Hollywood y se transformó en un fenómeno global en contra del acoso contra las mujeres.

“Algunas sirven en casas de obispos o cardenales, otras en las cocinas de instituciones eclesiásticas o enseñan. Algunas, como sirvientas de los hombres de la iglesia, se levantan por la mañana a preparar el desayuno y se van a dormir después de servir la cena, asear la casa y lavar y planchar la ropa”, dice uno de los artículos principales.

Una monja identificada solo como hermana María describió cómo las religiosas sirven al clero, pero “rara vez son invitadas a sentarse en las mesas que sirven”.

Aunque la existencia de esta relación de servidumbre era conocida, llama la atención que una publicación oficial del Vaticano se atreva a incluirla en sus páginas, denunciando públicamente la explotación sistemática de las monjas por parte de la iglesia.

Pero ese alarde de valor ha empezado a definir “Mujeres Iglesia Mundo”, lanzada hace seis años como suplemento mensual de L’Osservatore Romano y ahora una revista distribuida gratuitamente online y junto con la versión impresa del diario en italiano, español, francés e inglés.

Otra monja dijo al periódico que las habilidades y aspiraciones de las religiosas son ignoradas frecuentemente. “He conocido a monjas con un doctorado (Phd) en teología que fueron mandadas de un día al otro a la cocina o a hacer el lavado”, agregó.

“Detrás de todo esto, desafortunadamente todavía existe la idea de que las mujeres valen menos que los hombres, y especialmente que un cura vale todo mientras que una mujer vale nada para la Iglesia”, agregó.

El papa Francisco prometió dar más espacio a las mujeres en la Iglesia católica y pidió a un comité estudiar el papel de las sacerdotisas asistentes, o diáconas, en la cristiandad antigua. Sin embargo, ha cerrado la puerta a las sacerdotisas.

 

Fuente: www.clarin.com/mundo

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