El 30 de noviembre se celebra el Día Nacional del Mate en Argentina. La fecha se sancionó en el Congreso de la Nación a través de ley 27.117, el 17 de diciembre de 2014, y se eligió en homenaje al nacimiento de Andrés Guacurarí y Artigas, «a fin de promover el reconocimiento permanente de nuestras costumbres».

«Andresito» -tal como lo llamaban-, hijo de José Gervasio Artigas, fue gobernador de la provincia grande de Misiones entre 1815 y 1819. Y desde su gestión, fomentó la producción e impulsó la comercialización de la yerba mate.

En la Argentina se producen alrededor de 260 millones de toneladas de yerba mate por año. «El 75% de esa cantidad es yerba tradicional, un 20% es de saborizadas; y el 5% restante son productos derivados», precisan desde la empresa CBSé. Y según el Instituto Nacional de la Yerba, en el país se consumen 110 litros de esta infusión anuales por persona.

Aunque el mate, no sólo se caracteriza por ser una de las bebidas nacionales más consumidas, también por tener varias propiedades saludables. Entre algunas de ellas: es antioxidante, debido a su alta concentración de polifenoles; contiene vitaminas del grupo B, esenciales para las funciones corporales; el potasio y el magnesio son otros de sus componentes minerales, que ayudan a un buen funcionamiento del corazón y a incorporar proteínas, respectivamente. Asimismo, se destaca por su efecto energizante y porque ayuda a disminuir el colesterol malo y los triglicéridos.

Con todo, una buena manera de celebrar el día de esta noble infusión, sería conocer cuáles los pasos a seguir para cebar el mejor mate. A continuación, algunos consejos para tener en cuenta:

La temperatura ideal para el mate

La temperatura del agua no debe superar los 85° centígrados. Lo ideal es que oscile entre 75 y 85 grados. Si supera esa marca, aumentará su poder de solubilizar y se llevará todo el sabor en el primer mate. Entonces, el resto estarán lavados. Si está muy tibia, el agua no llegará a extraer todo el material.

Los mejores recipientes para tomar mate

Los más precisos para saborear mejor el mate son los de calabaza o de madera. Estos recipientes son porosos y van adquiriendo, con el uso, el sabor de la yerba. En caso de tomarlo tanto amargo como dulce, se recomienda usar un recipiente distinto para cada uno de ellos. El mismo concepto se aplica para yerbas saborizadas y con hierbas. Para tereré, en cambio, se sugiere un vaso de vidrio o matecito de vidrio.

Cómo colocar la yerba

«Para prepararlo, no debemos pasar más de tres cuartas partes de su capacidad con la yerba. Tapamos la boca con la palma de la mano, lo invertimos, lo agitamos un poquito horizontalmente. Eso hace que cuando volvamos a posición normal, la parte más fina, ese porcentaje de polvo, quede arriba y no quede a merced de pasar por el filtro. A medida que se va hinchando y se va humedeciendo, ya va estar perfecto para tomarlo. Y tenemos que hacer que quede sobre una pendiente, recostado sobre un lado. No tiene que estar plano», detalló Jorge Díaz, director del Museo del Mate, cuando estuvo de invitado en LN+ Campo.

La bombilla

No se recomiendan las bombillas articuladas que se desarman para lavar porque suelen romperse o dejan pasar restos de la yerba y se tapan. Las de paletilla ancha, que sirven para quitar el contenido del recipiente, también sirven, como las de forma de lira que son muy útiles para lavar porque tienen resorte que al resoltarlo dejan el filtro al descubierto. Los mejores materiales son la plata y la alpaca.

Cómo cebar un mate

Primero se coloca un poco de agua tibia, se deja alrededor de un minuto. La bombilla se inserta luego en un plano opuesto a la pendiente que tiene la yerba y después se agrega el agua sólo en la mitad de la superficie. «Poner el agua sobre la bombilla significa que quien está tomando conmigo se tiene que retirar, no es bienvenido, porque se calienta de tal modo que lo quemás. En el lenguaje del mate hay muchos símbolos y ese puede ser uno de ellos», agregó Jorge Díaz. A propósito de símbolos, el mate se debe entregar con la mano derecha y con la bombilla en dirección al receptor. «Es un signo de afecto», añadió Díaz.

 

Fuente: www.lanación.com