A orillas del Mediterráneo, con menos de 30.000 habitantes permanentes y el turismo como principal industria, Sitges parece estar mucho más lejos de Barcelona que los apenas 38 kilómetros que separan a ese balneario catalán de la capital de las protestas independentistas, que este miércoles volvieron fuerte luego del clásico entre el Barsa y Real Madrid. Allí hay otro clásico de cada diciembre: el Festival Internacional Sunway de ajedrez​. Y esta sexta edición ya tiene un motivo para quedar en el recuerdo, si bien faltan tres rondas para su final.

El mundo del ajedrez en particular y del deporte en general vivió un soplido de aire fresco en Sitges el pasado sábado, porque en el torneo de partidas a ritmo blitz (relámpago), dos grandes maestros iraníes se presentaron a jugar -y derrotaron- a un mismo rival. ¿Qué tiene de raro si esas coincidencias suceden? Que el oponente vencido fue un israelí. Sí, esta vez no hubo ausencias sobre el tablero por cuestiones políticas.

No puede pasar inadvertido este hecho ocurrido en el Hotel Playa Golf & Spa de Sitges. Al menos para quien se interese en comprobar que la relación entre política y deporte está imbrincada desde siempre. Y que aquello de que son dos círculos que no se rozan es puro blá blá.

Pero como siempre hay conflicto alrededor de la (no) relación iraní-israelita, lo que enseguida se consideró como que podría ser el comienzo del descongelamiento de la rivalidad deportiva entre Israel y la República Islámica de Irán​ pasó a ser un teléfono descompuesto, porque los iraníes dijeron después que jugaron porque no se dieron cuenta contra quién lo harían.

En muchos torneos internacionales ocurre que algún día se plantea un torneo a ritmo relámpago, de 5 minutos por jugador, más 3 segundos por movida. En Sitges, se jugaron uno el sábado pasado y otro el miércoles 18. Más allá de los premios, la idea es confraternizar durante una noche en la que el vértigo domina.

Pues bien, el torneo blitz del sábado hizo historia porque por primera vez en 36 años, un iraní (en realidad, dos) enfrentó a un israelí en cualquier deporte, desde que en 1983 lo prohibiera el régimen musulmán que desde 1979, con la Revolución Islámica del Ayatollah Ruhollah Khomeini, califica a Israel como «pequeño Satán» y habla de su «desaparición para liberar Jerusalén». En tanto, el Estado israelí considera a Irán como «un país que apoya el terrorismo».

La juventud de los tres jugadores en cuestión es otro dato no menor. Al maestro FIDE Ido Gorshtein (2256), de 17 años, le tocaron dos rivales iraníes en la cuarta y en la séptima rondas. Y ambos grandes maestros se presentaron y le ganaron, porque su diferencia de ELO es notable. Primero lo derrotó Mohammad Amin Tabatabaei (2499), de 18 años, a la postre ganador del torneo con 8 puntos en 9 rondas. Y luego lo venció Parham Maghsoodloo (2735), de 19 años, campeón mundial juvenil en 2018.

“Felicitaciones al GM Amin Tabatabaei, de Irán, por ganar el blitz nocturno en el Sunway Sitges. Con coraje, Amin y su compatriota Parham Maghsoodloo jugaron (y derrotaron) a Ido Gorshtein, de Israel. El ajedrez es el ganador”, escribió en su cuenta de Twitter el GM inglés Nigel Short, vicepresidente de la Federación Internacional (FIDE).

En octubre pasado, Clarín dio cuenta de la polémica que se vivió en el Mundial Juvenil de Nueva Delhi, cuando en la cuarta ronda el maestro FIDE Alexander Zlatin movió “e4” y tocó el reloj que nunca volvió a usarse. Es que el MI iraní Aryan Gholami no se presentó a jugar contra el israelí.

Gholami había comprobado en primera persona lo que esta misma decisión le causó a los 17 años, cuando en enero no jugó en la séptima ronda contra el israelí Ariel Erenberg en la Rilton Cup, en Suecia, donde logró su primera norma de gran maestro. A su regreso a Irán, el 24 de febrero fue recibido por el Ayatollah Ali Khamenei, líder supremo del país, quien lo trató como un héroe.

En el mismo Mundial Juvenil, Tabatabaei no se había presentado a jugar ante el israelí Or Bronstein, aduciendo que se sentía mal, con el lógico certificado médico. Sólo lo dejaron seguir participando con la aclaración de que la próxima vez sería examinado por un médico oficial y debería jugar. Esta vez, en Sitges, Tabatabaei jugó y ganó. Al igual que Maghsoodloo.

Ante la sorpresa que suscitaron dichas comparencias ante el tablero frente a un israelí, el sitio web www.tabnak.ir citó la explicación de Tabatabaei: «Desafortunadamente, en España no estaba al tanto de la identidad de mis oponentes debido a la ausencia del nombre de su país y la falta de su bandera en la mesa de competencia”.

Acto seguido, pidió disculpas por haber disputado la partida: “Estoy muy triste. Nunca he vivido en contra de los principios y creencias del sistema y del pueblo. No reconozco al régimen sionista. Siempre defendí al oprimido pueblo palestino. Hace un mes no jugué contra el régimen ocupante en el Mundial Juvenil en apoyo al pueblo palestino y siempre he adherido a los principios de la República Islámica”.

Su compatriota Maghsoodloo agregó en el mismo sentido: “Algunos lo creerán y otros no, pero la realidad es que a veces no vemos los nombres de nuestros oponentes en torneos relámpagos. No sabía que uno de mis rivales era del régimen sionista. Me enteré por la prensa”.

 

Fuente: www.clarín.com