Vaticano, corresponsal

En una entrevista al diario La Stampa, el Papa Francisco afirma que “hay que salvar a Europa, que no puede disolverse”“No se puede perder este patrimonio.” En el mismo día en que el líder soberanista Matteo Salvini desata la crisis en Italia que llevará a las elecciones anticipadas y a su probable triunfo para convertirse en jefe del gobierno, el pontífice argentino lanza la alarma contra el nacionalismo de extrema derecha. «El soberanismo es una exageración que termina siempre mal: lleva a las guerras”. Recuerdalos discursos de Hitler en 1934. “Primero nosotros”.

Jorge Bergoglio afirma que el desafío principal en Europa es “el diálogo”. “Entre las partes, entre los hombres. El lema debe ser, primero Europa, despues cada uno de nosotros. En la Unión Europea se debe hablar, confrontar, conocer, a veces se ven solo monólogos de compromiso. No, es necesario también escucharse”.

La crisis interna italiana exalta el desafío del Papa al intransigente nacionalismo que enarbola Salvini y que recibe un notable apoyo popular. De allí que sus conceptos representan la línea que seguirá la Iglesia en los tiempos que vienen, preñados de un aumento de la intolerancia, el racismo violento y el rechazo a los inmigrantes.

Para establecer el diálogo “es necesario partir de la propia identidad”. “Si se exagera con las diferencias de identidad se arriesga el aislamiento. ¿Como se responde a las identidades que generan extremismo?

El Papa sostiene que “la propia identidad no se negocia, se integra”. “El problema de las exageraciones es que se cierran en la propia identidad, no se abren. La identidad es una riqueza –cultural, nacional, histórica, artística- y cada país tiene la propia, pero va integrada con el diálogo”.

“Esto es decisivo”, sostiene Francisco. “La propia identidad debe abrirse al diálogo para recibir la identidad de los otros, algo más grande. Jamás olvidarse de que el todo es superior a las partes. La globalización, la unidad, no va concebida como una esfera sino como un poliedro: cada pueblo conserva la propia identidad en la unidad con los otros”.

Los movimientos y partidos de extrema derecha europeos, que reconocen en el italiano Matteo Salvini a uno de sus principales líderes, enarbolan el soberanismo. Domenico Agasso, el entrevistador de La Stampa pregunta al Papa cuáles son los peligros del soberanismo.

“El soberanismo es una actitud de aislamiento. Estoy preocupado, se sienten discursos que se parecen a los de Hitler en 1934. Primero nosotros….nosotros… nosotros. Son pensamientos que meten miedo. El soberanismo es clausura. La soberanía debe ser defendida, pero hay que proteger y promover también las relaciones con otros países, con la Unión Europea. El soberanismo es una exageración que termina mal siempre: lleva a la guerra”.

¿Y los populismos?

“Es el mismo discurso. Al comienzo fatigaba comprenderlo porque estudiando Teología profundice el popularismo, o sea la cultura del pueblo. Pero una cosa es que el pueblo se exprese y otra es imponer al pueblo la actitud populista. El pueblo es soberano: tiene un modo de pensar, de sentir, de evaluar. En cambio los populismos nos llevan al soberanismo: ese sufijo ‘ismos’ nunca hace bien”.

En la larga entrevista, el Papa responde también a los problemas de la inmigración, del cambio climático y el agotamiento de los recursos del planeta. Explica los propósitos del Sínodo Especial sobre la Amazonia, que tendrá lugar en Roma en el mes de octubre. Y concluye señalando que lo que teme más para nuestro Planeta es “la desaparición de la biodiversidad y nuevas enfermedades letales”. “Una devastación de la naturaleza que podrían llevar a la muerte de la humanidad”.

 

Fuente: www.clarín.com