Mientras en la Asociación del Fútbol Argentino buscan la manera de que Jorge Sampaoli dé un paso al costado como entrenador de la “Albiceleste”, en Chile advierten lo difícil que fue negociar con el oriundo de Casilda para lograr la ruptura del contrato con su selección.

Si bien Jorge Sampaoli se fue enfrentado con la cúpula dirigencial de Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), el contexto fue distinto al que atraviesa ahora en la AFA. El entrenador buscó interrumpir el vínculo por una cuestión que no sólo se centró en lo deportivo ni los malos resultados.

A finales del 2015, y tras el estallido del FIFA Gate, Sergio Jadue, el por entonces presidente de la ANFP, se declaró culpable en los Estados Unidos de los cargos de crimen organizado y fraude electrónico. De esta manera, el dirigente rebajó su condena y evitó el doble de la pena sin beneficio alguno.

Ya sin el principal respaldo que le significaba la figura de Sergio Jadue dentro de la federación, la imagen de Jorge Sampaoli se debilitó por completo. Para colmo de males, una oferta del Sevilla de España le sumó un nuevo conflicto al DT, que tuvo que negociar su salida con el nuevo presidente de la entidad, Arturo Salah.

No le fue nada fácil al “Zurdo” llegar a un acuerdo y renunciar. Si bien al final logró evitar pagar la cláusula de rescisión de US$6,3 millones por incumplimiento de contrato, tuvo que resingar muchos dólares para poder emigrar a Europa. Tras varias reuniones, Jorge Sampaoli acordó abonarle a la ANFP un millón de dólares y además resignó la totalidad de los premios, unos US$2.4 millones, por la obtención de la Copa América 2015 ante Argentina.

En el mientras tanto, Sampaoli buscó un plan para romper el vínculo sin tener que abonar un dólar. Su estrategia fue la filtración de su millonario contrato de parte del semanario The Clinic”, que reveló, entre otras cuestiones, los cuantiosos montos y regalías que percibía el DT de la mano de Jadue. “Me siento como un rehén”, llegó a decir por entonces.

El semanario informó que Sampaoli cobraba por mes US$59.234, más US$29.784 para sus ayudantes Sebastián Beccacece y Jorge Desio. Además, contaba con bono anual de US$48.000 para el alquiler de vivienda, otro de 38 mil dólares para la compra de un vehículo más pasajes en avión para ellos y familiares, viáticos y hotelerías varias.

Pese a que intentó denunciar que la filtración de estos datos violó una cláusula de confidencialidad, su estrategia no llegó a buen puerto y debió sentarse a negociar.

Fuente: www.infobae.com