“Abrazo a mis amigos de (club) Marabunta y especialmente a la familia de mi amigo Joaquín, a quien conocí hace mas de 3 años (…) Nunca voy a olvidar el tackle que me metiste el día que nos conocimos, hasta siempre”. Con estas palabras, el ex capitán de Los Pumas, Agustín Pichot, despidió a Joaquín Vinez, un rugbier de 19 años que fue asesinado de una puñalada en el corazón mientras dormía por dos ladrones que entraron a su casa de la localidad de Cipolletti.

El episodio al que hizo referencia el ex jugador del seleccionado argentino en realidad ocurrió en el año 2012, durante el Encuentro de Rugby Infantil de la Unión del Alto Valle de Río Negro y Neuquén en el que participaron más de 800 chicos de diferentes localidades. Durante uno de los juegos, Joaquín -por entonces de sólo 13 años- sin dudarlo tackleó a Pichot y lo derribó. La sorpresa fue tal, que el propio ex Puma le pidió a Vinez que le firmara una camiseta. “Fue un momento hermoso. Ese día Pichot firmó un montón de camisetas pero se negó a firmar la de Joaquín porque quería que el chico le diera y le firmara la de él. Algunos días después Pichot le mandó la camiseta firmada e intercambiaron”, relató a InfobaeCamilo Ciruzzi, entrenador del club Marabunta, quien conoció al joven rugbier desde que era apenas un niño.

Joaquín vivía en el barrio Luis Piedrabuena, junto a su mamá Matilde y su hermano Marcelo. En la madrugada del 18 de noviembre, dos delincuentes armados con cuchillos entraron a la casa mientras todos dormían. Los amenazaron y casi sin mediar palabra, uno de ellos apuñaló a Vinez en el pecho y segundos después hirió al hermano en una pierna. Joaquín apenas pudo llegar al hospital pero murió por la gran pérdida de sangre que sufrió.

El raid delictivo de estos ladrones no finalizó. Después de escapar de la casa de Vinez, intentaron robar un auto a menos de dos cuadras y apuñalaron al propietario. Gracias al llamado de una vecina, la policía llegó al lugar y tras una breve persecución, arrestaron a los sospechosos.

El autor del crimen fue identificado como Matías Ezequiel Valdebenito, un ladrón de 25 años con un amplio prontuario, quien fue imputado por el delito de homicidio criminis causa. El otro es Franco Nicolás Suárez, un joven de 23 que fue desligado de la muerte de Joaquín, aunque permanece detenido por el robo ocurrido minutos después de salir de la casa de la familia Vinez. No cuenta con antecedentes pero el juez decidió mantenerlo preso porque considera que si lo deja libre, la vida del dueño del auto que acuchillaron corre peligro.

“Joaquín, a diferencia de los chicos que vienen al club, es alguien sumamente humilde. Vivía en un barrio picante y además de estudiar trabajaba. Pero eso nunca fue problema para que jugara al rugby. Nunca faltaba, le encantaba lo que hacía. Salvo algunos días del invierno, siempre estaba acá. Es algo muy raro en el rugby. De hecho, cuando Pichot le pidió la camiseta, no se la quería dar porque era la única que tenía“, contó el entrenador para dar cuenta de la pasión que sentía el joven por este deporte, pero también de las limitaciones que atravesaba.

Vinez asistió a un colegio industrial y ayudaba en un pequeño negocio familiar, ubicado a metros de la casa. Le faltaban algunas materias pero logró entrar a trabajar en una empresa de la ciudad. Su sueño era estudiar kinesiología en Mendoza pero como no contaba con los medios económicos suficientes, tuvo que postergarlo. “Era muy divertido. Era un crack y muy colaborador. A pesar de que sólo medía un 1,65 metros no tenía problema en chocar con los más grandes. No le importaba nada”, añadió el D.T.

La marca que dejó Joaquín fue muy fuerte. Su historia de vida y su voluntad a pesar de las adversidades inspiraron a tal punto que los propios entrenadores a partir de su situación económica a crearon una fundación para ayudar a los chicos en situación de riesgo. Como él. Sus amigos y compañeros del club, por su parte, decidieron tatuarse el 99 en números romanos, para recordar la categoría a la que pertenecía el joven asesinado. El grupo se reunió en una casa y convocaron a un conocido tatuador de la ciudad. “Ahora nos vamos a tatuar todos”, adelantó el entrenador Ciruzzi. Su familia, en tanto, mientras espera el juicio, donó los órganos de Joaquín.

Fallas en el sistema judicial y el pedido de Cipolletti 

Si bien el autor material del crimen está detenido, la muerte de Joaquín es producto de una serie de fallas en la justicia. La investigación del hecho permitió establecer que Valdebenito era un delincuente con un amplio prontuario que debía estar detenido al momento del homicidio. Su primera condena firme fue por un asalto cometido el 19 de mayo de 2015 en una despensa, lo que le implicó una pena de tres años por el delito de robo calificado, que recién empezó a cumplir a principios del año pasado.

Pasaron ocho meses y el delincuente solicitó la libertad condicional y sin mayores inconvenientes logró un informe positivo del Establecimiento de Ejecución Penal 5 de Cipolletti. Sin embargo, el juez de Ejecución Penal 8, Lucas Lizzi, le negó el pedido porque le exigía el requisito de un domicilio fijo. Su defensa apeló hasta que los camaristas Guillermo Baquero Lascano, César Gutiérrez Elcaraz (quien ya se jubiló) y Alejandra Berenguer le concedieron el beneficio en enero pasado, después de que el joven informara la dirección en la que estaba viviendo.

Pero Valdebenito incumplió los requisitos de libertad condicional. Al poco tiempo de haber sido excarcelado, cruzó a la provincia de Neuquén donde llevó adelante varios robos a comercios en la localidad de Rincón de los Sauces, a los que ingresó armado, con la cara cubierta y con guantes de látex. Fue acusado y liberado en octubre porque aún no se había podido establecer fehacientemente que fue el autor de los asaltos. Mientras se investigaba, la Justicia le impuso que debía comparecer todas las semanas ante el tribunal pero no cumplió y se fugó. Algunas semanas después iba a ser detenido por el crimen del rugbier.

La muerte de Joaquín conmocionó a toda la provincia y en especial a Cipolletti, que se movilizó en reclamo de justicia y para pedir la destitución de los jueces que lo dejaron libre. Además, sus amigos y familiares lanzaron una petición a través de la página Change.org para que se sanciones a los magistrados. Por el momento ya lograron juntar más de 1300 firmas y elevarán el pedido al Consejo de la Magistratura de la provincia.

“Solicitamos que sean apartados del cargo por negligencia y mal desempeño de sus funciones públicas”, dice el comunicado. “Por otorgar la libertad condicional a Valdebenito, supuesto asesino de Joaquín, antes de cumplir condena. Por no analizar cuidadosamente sus antecedentes criminales antes de beneficiarlo con la libertad anticipada. Por no librar orden de detención tras ser detenido por robos en Rincón de los Sauces. Solicitamos que suspendan en sus funciones a los jueces por un período que implique una justa sanción”, destacaron en la petición. El Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Río Negro ya evalúa la actuación de los jueces y los fiscales, con el aval de de la Procuración general.

Fuente: www.infobae.com