Los 46 días de abstinencia los quebró la victoria del uruguayo Mauricio Lambiris en la Carrera del Millón, en Rafaela. El Turismo Carretera ofreció un relanzamiento de temporada efectista, tras el receso por el Mundial de Rusia: del premio económico en el Templo de la Velocidad pasará a desandar los Mil Kilómetros de Buenos Aires, la competencia que se ideó para celebrar los 80 años del TC y que pretende convertirse en una fecha icónica. Pero el calendario deportivo y las proyecciones de los dirigentes teceistas -resta por completarse la mitad de la temporada- tienen en la economía a un enemigo silencioso. La trepada del dólar, en la apertura del año del TC, en Viedma, la divisa norteamericana cotizaba a 20 pesos y camino a la carrera en el autódromo Oscar y Juan Gálvez roza los $28, provoca inquietud en un parque que hace dos meses atrás vislumbró la problemática que lo jaquearía. Fue contundente Lambiris, acreedor del 1.000.000 de pesos en Rafaela: “No me considero un piloto profesional, porque no cobro, y me encantaría correr en dos o tres categorías, pero reunir el presupuesto es complicado y no me interesa asumir más costos”, explicó. Toda una muestra de los malabares que se ensayan para poner un auto en la pista: Lambiris tiene una situación económica familiar desahogada, pero la crisis también lo rodea.

El desgaste que insume los Mil Kilómetros de Buenos Aires equivale a siete carreras normales, por lo que la exigencia a la que son sometidos los elementos se multiplican. La categoría realizará el service de los motores multiválvulas, cambiará resortes y pistones y, finalizada la carrera los preparadores de los motores tendrán la posibilidad de chequear y colocarán la misma tapa de cilindros, con los mismos elementos, que se utilizó en Rafaela. Frenos, cajas de velocidades, autoblocantes, diferenciales, algunas de las piezas que cada estructura deberá cambiar desde la Carrera del Millón a la del Gálvez.

“Al sponsor no le puedo pedir más plata porque se dispararon los costos, así que los nuevos gastos los absorbe el piloto o el equipo. A Buenos Aires tenés que ir con un auto nuevo, no hay alternativa”, señalaba Matías Rossi, que además de confirmar a sus dos pilotos invitados -Gastón Ferrante y Federico Iribarne-, largará último, tras recibir un tercer apercibimiento. Mientras que para algunos la sanción es un castigo excesivo, para otros resulta un beneficio, ya que Rossi contará con 178 vueltas para escalar posiciones.

El Pato Silva, vencedor de la carrera de 2017, con Juan Tomás Catalán Magni como piloto invitado -para este año serán todos trinomios-, con una frase pinta las razones de por qué el Turismo Carretera es una categoría longeva, con un parque automotor que supera la mayoría de las fechas las 40 unidades: “Hay pilotos que venden un riñón para poder correr”. “Nosotros, como estructura, estábamos muy bien stockeados y es el equipo el que absorberá las diferencias hasta la nueva temporada”, dice Marcos Jakos, del Dole Racing, que cuenta en sus filas a Gastón Mazzacane y Julián Santero; el conjunto también asiste autos en el TC Pista, el TC Mouras y el TC Pista Mouras.

Para presentar un auto con posibilidades de victoria y que resulte protagonista en la Copa de Oro, el mini torneo que consagra al campeón, el presupuesto oscila entre un millón y 1.200.000 pesos. Con ese número, el piloto y el equipo se alzan con una ganancia. Un participante histórico como Lionel Ugalde, 14 temporadas en TC y que el fin de semana de los Mil Kilómetros cumplirá 45 años, determinó no correr la desgastante prueba. Dos accidentes -el último en Concordia- demandaron gastos que no estaban contemplados y la experiencia de 2017 en Buenos Aires todavía pesa sobre el marplatense, que corre con una estructura propia: puso dinero de su bolsillo para cubrir el costo extra de una competencia de larga duración y no logró siquiera girar una vuelta, porque el Ford debió abandonar en el giro 61, después que lo manejaran Matías Rodríguez y Ernesto Tito Bessone. ¿Otra rareza? José Savino, que en Rafaela se presentó como piloto titular, será invitado del Pato Silva en los Mil Kilómetros.

Mientras algunos pilotos buscaron acompañantes que aporten presupuesto, otros, en particular los que encabezan el campeonato, privilegian el factor deportivo. El TC gira e intenta sortear una crisis más, como ya le escapó a otras. “Muchos vienen a pedirte si se puede ajustar el presupuesto, pero al otro día mirás las redes sociales y aparecen disfrutando en una playa de arena blanca”, dice, entre risas pero con ironía un reconocido preparador.

Fuente: La Nación