Con vista a las exuberantes torres de Puerto Madero, un fino analista decía el viernes que Nicolás Dujovne se había ganado la medalla de oro. Como si compitiese en las olimpiadas, en su visión que el FMI le permita vender US$ 9.600 millones para calmar al dólar en el año electoral equivale al triunfo mayor. Ya se sabe, la dolarización de carteras en el caso de las empresas y la de los ahorros en el de los particulares, es el ADN de los años electorales. La pregunta es si ese monto alcanza para estabilizar. Y ¿cuánto durará esa estabilidad? El analista, que solicitó el anonimato, razonaba que el tipo de cambio ya se depreció, que el ajuste ya se hizo y que es difícil imaginar un escenario parecido al de 2018. Pero admitió que la situación es frágil. “Lo que hay que indagar es qué es capaz de hacer el Gobierno para contener las crisis. Y al margen de si actuó tarde, ante las situaciones complejas, este gobierno corrige”.

Veterano en crisis Jorge Vasconcelos sostiene que los US$ 9.600 millones sorprendieron por tratarse de un monto “mucho mayor a lo que se esperaba. Es unrespaldo muy contundente. Y una señal del FMI hacia el mercado, porque cuando el Fondo ve que las cosas no marchan, no compromete su confianza y pisa el freno. Esta vez hizo todo lo contrario”. Vasconcelos resaltó que en paralelo, el Central endureció la política monetaria, tal vez como parte de la negociación con el Fondo para evitar la fuga de capitales. Este economista jefe del Ieral de la Fundación Mediterránea se interroga acerca de qué puede salir mal. Y enumera que ya está asumido que la inflación amaina recién a partir de mayo, que la actividad ya habría tocado piso, y que en la reunión de esta semana de la Reserva Federal de EE.UU. se confirmará que habrá una sola suba de tasas hacia fin de año por parte de Washington. También resalta que las provincias, en mejor situación financiera, están ejecutando la obra pública alentadas por el proceso electoral. “Políticamente favorece a los oficialismos provinciales pero ayuda a poner en marcha a rueda”, dice Vasconcelos a Clarín. Concluye: “Habrá varias semanas de tranquilidad”.

Javier Alvaredo, director de la consultora ACM, se centra en que al tipo de cambio no le sobra nada, que hay fragilidad y que el Gobierno corre por detrás de la situación política. “Es cierto que hay un contexto internacional que el Gobierno no maneja y que complicó. Pero apenas el dólar se aleja un poquito, pese a que la zona de intervención cambiaria es amplia, se genera una alta incertidumbre. Eso quiere decir que el programa no está bien diseñado. Y que el mercado lee que el Central no tiene reservas netas suficientes. La hoja del balance del Central no mejoró y tenemos tasas reales altísimas desde hace un año que perjudican los balances de las empresas lo que a su vez hunde más la actividad”. En la misma línea, la consultora Ecolatina advirtió: “ Las divisas son abundantes pero poco efectivas para frenar una corrida cambiaria en un año preelectoral. Si bien las autoridades económicas han sumado herramientas para tratar de sostener la calma cambiaria, aún persisten puntos débiles”.

El economista Gabriel Rubinstein está convencido que esta calma es duradera en función de las encuestas. Claro que “si aumentan las chaces que pierda Macri menos calma habrá, aunque también depende de quién es el opositor. Si es Lavagna la calma será más duradera. Si Cristina crece, habrá más complicaciones”.

“Vemos ramas verdes pero todavía no aparecen las rosas rojas, se titula el último informe de JP Morgan sobre Argentina. Señaló una leve recuperación de la actividad en febrero y se explaya sobre el aporte de la cosecha récord. Pero hay otros economistas a los que esa percepción no les hace mucha gracia. Fernanda Vallejos, cercana a Cristina, se quejó del Fondo: “Violando su convenio constitutivo, el FMI quiere salvarle las papas a Macri”, soltó.w

 

Fuente: www.clarín.com