En abril de 2015, la sociedad sanrafaelina se conmovía por un escalofriante episodio de sangre ocurrido en la esquina de Alberdi y Balcarce. En ese lugar, tres sujetos asesinaban a sangre fría a Roxana Toledo, una joven mamá que venía de General Alvear en una camioneta de panadería Belén, lugar donde trabajaba.

La mujer, que se dedicaba a levantar la recaudación de las distintas sucursales, fue ultimada a balazos por tres asaltantes que hoy están presos.

Karina, la hija mayor de la víctima, tomó la bandera de la lucha y se convirtió en protagonista. En esa búsqueda de justicia  adquirió protagonismo hasta que dos años después del crimen llegó el juicio que condenó a los asesinos: los hermanos Guido y Marcos Forconi, y Juan Carlos Bravo.

El presente la tiene nuevamente en el centro de la escena. En esta oportunidad es parte de un debate que tiene sentado en el banquillo de los acusados a su padre, identificado como Edgardo Adrián Porcel.

La chica lo denunció por abuso sexual, cuando ella tenía 13 años y vivían bajo el mismo techo. A raíz de esa grave acusación, el masculino enfrenta desde hace unos días un juicio ante los jueces Néstor Murcia, Ariel Hernández y Rodolfo Luque.

Sobre el hombre pesa el cargo de “abuso sexual con acceso carnal, agravado por el vínculo y por existir situación de convivencia”.

Desde la Justicia informaron que el debate se reanuda el lunes próximo.

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