El fiscal Javier Giaroli explicó en el aire de Dial Radio TV lo que significa “homicidio preterintencional”, figura jurídica por el que fue condenado finalmente Juan Bautista Contreras, el sujeto que estaba acusado de matar a su padre y que el viernes fue condenado a 10 años de cárcel en un juicio abreviado, luego de reconocer la culpa.

“El caso comenzó como un homicidio agravado en la modalidad de desvío curso causal. Esto significa que la persona tuvo propósito de matar pero el resultado es distinto a la muerte prevista”, explicó el representante del Ministerio Público Fiscal, al hacer referencia a como se inició la causa.

Es importante tener en cuenta que Carlos “Pirincho” Contreras (75) fue encontrado en el interior de una pileta en el paraje La Pichana, Cañada Seca, en inmediaciones de su vivienda.

Giaroli indicó que la primera hipótesis fue que el hijo le pegó en la cabeza, y esa acción le generó un estado de estrés que le terminó provocando un infarto que derivó en su deceso.

El tema es que los forenses “no pudieron establecer que hubo relación entre los golpes y el infarto”.

“Por eso le pedimos al equipo de Cardiología del Schestakow que analizaran el caso. Luego de revisar el expediente, los cinco cardiólogos que intervinieron no pudieron afirmar que existió una conexión entre la agresión y la muerte, ya que el hombre tenía las arterias coronarias tapadas”, completó el fiscal.

En simples palabras, subrayó que “no se pudo probar que los golpes provocaran un infarto”.

Fue allí cuando apareció la figura de homicidio preterintencional. En tal sentido, explicó que “es cuando la persona tiene la intención de lesionar, pero no de matar. En este caso la muerte no era lo esperable, ya que los golpes en la cabeza fueron leves. Eran dos heridas sangrantes, pero no tenía traumatismo de cráneo”.

De acuerdo con eso, manifestó que “es un caso atípico, casi de laboratorio. La figura de preterintencional es extraña, porque estamos acostumbrados a homicidios dolosos o culposos. El primero es cuando hay intención de matar y finalmente se mata. En tanto que el segundo es cuando no se quiere matar, es cuando hay negligencia, por ejemplo, un accidente de tránsito”.

“Con respecto al homicidio preterintencional, se trata de un hibrido. Está entre las dos figuras anteriores. Es cuando se busca lesionar a alguien, sin tener intención de matar”.

“En este caso se agrava por el vínculo, porque es el hijo. Por eso se le aplicó una condena de 10 años de prisión efectiva, dos por encima de lo que indica un homicidio simple”, concluyó.

Fuente: www.diariomendozasur.com

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