“Esta compañía no se centra en cada pieza que lanza. El centro de atención es la mujer.”

La voz de Martín Pereyra Rozas rebota en el pequeño salón de un elegante hotel en Retiro. El acento es claramente argentino pero algo en la pronunciación de las palabras delata que el castellano no ha sido su lengua principal por algún tiempo. De hecho, su carrera lo ha llevado en los últimos años por Estados Unidos , Europa y Medio Oriente a través de empresas cómo Nestlé, LVHM y Diageo.

Su regreso a Buenos Aires lo encuentra como gerente general para América Latina de Pandora, una cadena internacional de joyerías que registró ingresos de US$3500 millones en 2017 y que acaba de anunciar su intención de abrir cinco locales en el país.

La compañía, creada en 1982 por el danés Per Enevoldsen, espera invertir unos US$5 millones en su aventura argentina y contratar a 50 personas hacia finales de año. La primera tienda abrirá el próximo 10 de agosto en Paseo Alcorta. La seguirán una semana después otras dos inauguraciones en Córdoba (Córdoba Shopping) y Santa Fe (Alto Rosario) y culminará en el último cuatrimestre del año con aperturas en Alto Palermo y Patio Bullrich.

Con este impulso, la firma espera que el volumen total del mercado local de joyería crezca 4% hacia 2022.

Bajo la dirección creativa de los italianos Francesco Terzo y Filippo Ficarelli, Pandora diseña brazaletes, collares, aros y anillos en plata 925 y oro de 14 y 18 kilates que pueden ser personalizados con dijes (también llamados charms).

Pereyra Rozas lo definió como “lujo accesible”: “Esto ayuda a la mujer a expresar su individualidad. Las piezas se diseñan modularmente para que la clienta termine el concepto como quiera”, agregó.

Estas piezas ya se consiguen en 10.000 puntos de venta de 100 países, 16 de ellos en América Latina. En total, Pandora emplea a más de 21.000 personas, de las cuales 13.200 trabajan en el estado industrial de Gemopolis, Tailandia, donde fabrica la totalidad de sus productos. “Cada pieza pasa por más de 30 manos antes de salir del centro de producción”, comentó.

Según él, la Argentina resulta atractiva por la “internacionalidad” de su población y porque la venta de artículos de lujo no sufre tanto la volatilidad del dólar. La elección de llegar con una operación directa y no con franquiciados o venta en línea (como hace en otros mercados) responde a la necesidad de tener un manejo absoluto de la experiencia de consumo. “Como estrategia, siempre va a ser una ventaja tener contacto directo con la clienta -reveló Pereyra Rozas-. Es un valor adicional y podemos reaccionar mucho más rápido a cualquier feedback o recomendación.”

A lo largo de la charla, el directivo insistió con que el desembarco local es una estrategia a largo plazo y no un mero globo de ensayo: “Desde que arrancamos nuestra operación en América Latina, la Argentina ha sido un objetivo. Más allá de las proyecciones, estamos aquí para quedarnos.”

Fuente: www.lanacion.com