A menos de dos semanas de las elecciones legislativas, Alfredo Cornejo puso toda la carne a la parrilla. En apenas cinco días hizo una maratón histórica entregando llaves a diestra y siniestra.

Sucede que el gobernador entregó siete barrios en distintos puntos de la provincia en apenas un puñado de días. Ninguna región se quedó afuera.

De manera prolija se dice oficialmente que el monumental corte de cintas está dado en el marco de los 70 años del Instituto Provincial de la Vivienda, pero lo cierto es que, además de eso, sería ingenuo no asociar las inauguraciones a lo que ocurrirá el próximo 2 de octubre.

De todas formas, más allá de las conjeturas y especulaciones hay que subrayar con absoluta verdad que 238 familias pasarán este fin de semana bajo el techo propio. Eso no es poca cosa. En realidad eso es lo más sobresaliente.

Tampoco es un dato menor que Cornejo, independientemente de los pormenores,  tuvo la suficiente habilidad para sentarse con las empresas constructoras, barajar las cartas y sacar los comodines, que no fueron otra cosa que reestructurar las certificaciones de pago.

El radical enderezó el barco y comenzó a navegar.

Todo comenzó en nuestro departamento. La “casualidad” hizo que el primer corte de cinta fuera en tierra peronista. Nada menos que 54 casas del barrio Alberdi X. Luego se fue a Malargüe para entregar 20 viviendas del barrio Palau Mahuida.

El Valle de Uco también fue parte de la cruzada con 26 casas para el barrio Aconcagua de San Carlos y 37 del Bombal en Tunuyán.

Luego vino el turno de Viñas de San Alberto en Guaymallén con 40, el Molina Campos de Rivadavia con 34, para coronar la carrera en Las Heras con 27 llaves entregadas en el barrio Almirante Brown.

El objetivo para este año está a punto de cumplirse, dado que se le está pisando los talones al número mil.

Silvio Barroso