La fábrica La Colina entró en terapia intensiva y los trabajadores quedaron entrampados en un laberinto donde, por ahora, no hay salida.

Es que el dueño de la empresa no mostró mucha voluntad para salir del conflicto cuando participó, vía teleconferencia, de una reunión con representantes de la Provincia, de la Municipalidad, y el Sindicato de Industria de la Alimentación.

Tal como se acordó en el día de ayer, se llevó adelante una reunión con todos los actores involucrados.

La tecnología permitió que participaran del encuentro desde San Rafael los referentes del gremio, de la comuna y también el síndico, dado que se trata de una compañía concursada,  mientras que en la capital de la provincia se encontraban representantes del Ejecutivo provincial y el propietario de la firma, Walter De Pellegrín.

El Gobierno de Cornejo le ofreció al empresario un préstamo de 20 millones de pesos para comenzar la temporada, pero para que se haga efectivo le pidieron como garantía bienes personales (propiedades, vehículos, etc), ya que no puede ofrecer bienes de la empresa por la situación de concurso que atraviesa.

La propuesta no convenció al dueño y ofuscado “se levantó a los minutos de la reunión sin dar muchas explicaciones”, señaló Ricardo Bertero, titular del gremio, a la salida del encuentro.

El sindicalista agregó después que lo único concreto es el pago del mes de noviembre a los trabajadores efectivos, algo que ocurriría el próximo viernes.

No obstante, “no está asegurado el mes de diciembre, el aguinaldo y mucho menos la temporada”.

En tanto que el síndico, contador Ricardo Ríos, expresó que “desde la Provincia le ofrecen un crédito de 20 millones para arrancar con la temporada, pero De Pellegrín tiene que decir como va a devolver la plata y además ofrecer garantías como cualquier persona que va a un banco a pedir un préstamo. Pero esa garantía tiene que ser con cosas personales, por ejemplo propiedades”.

Hoy, ante la postura inentendible del propietario, que a la vista está que no tiene muchas ganas de seguir, la histórica fábrica de calle Callao entró en una encrucijada con difícil salida.