La espada más fuerte que tiene el oficialismo dentro del mundo legislativo le puso la firma al proyecto de reforma de la Corte Suprema de Justicia de Mendoza.

El “histórico” Juan Carlos Jaliff, de él se trata, fue el encargado de presentar la iniciativa en la Legislatura, cuyo principal objetivo es aumentar el número de jueces que tiene el máximo tribunal de la provincia.

En la actualidad son 7 los miembros y el Gobierno pretende que sean 9. La intención, según Cambia Mendoza, es que los casos que llegan a esa instancia se resuelvan con mayor velocidad.

No es una novedad el alto número de litigiosidad que tiene Mendoza y, por lo tanto, la realidad señala que no son pocas las apelaciones que terminan llegando a los supremos.

La idea es que la Corte tenga tres salas bien diferenciadas con tres jueces cada una, para atender lo civil- comercial, lo penal y lo laboral. Hoy hay jueces que tienen que resolver en lo penal y también en lo laboral, lo cual termina generando un embotellamiento de expedientes.

Aunque es cierto que la dinámica no es de la mejor, no menos cierto es que la política mete la cola, y de lo lindo.

Alfredo Cornejo hoy tiene allí una sola persona como a él le gustan. Al menos que camina en su misma sintonía. Ese es José Valerio, por lo tanto, necesita y desea que la balanza, a la hora de cortar el queso, pese para su lado. ¡Ojo!, siempre hablando en materia de corriente de pensamiento en relación a la unión sociedad-justicia.

Es verdad que Llorente (radical) le sonríe, al igual que de vez en cuando lo hace Jorge Nanclares. Sin embargo, enfrente lo tiene a Omar Palermo, a Julio Gomez y a Alejandro Pérez Hualde, que, aunque siempre puso la lista 3 en la urna, parece que el Alfredo mucho no le simpatiza.

El séptimo es peronista, pero de los de antes. Se para enfrente y tal como dijo el general en la última etapa de su vida, termina abrazando a todos. Es bueno para guiñar el ojo Mario Adaro.

Hay que meter a dos más, para acelerar los procesos y terminar con esa vieja frase “JUSTICIA QUE LLEGA TARDE NO ES JUSTICIA”, pero también para inyectar allí una ideología de modelo.

Silvio Barroso