Le fluye el gol. Le sale por sus poros celestes y blancos. Transpira contundencia. Racing corre hacia la gloria consciente de que su mayor capital está en el ataque. Lo tiene claro Eduardo Coudet, un entrenador que supo ser un ocho con llegada en sus tiempos de pantalones cortos y cabello platinado. Su esencia es netamente ofensiva. La de su equipo, también. Y ese parece ser el mayor secreto del líder de la Superliga que tiene un registro envidiable para cualquier técnico del fútbol argentino.

Desde que llegó el Chacho a Mozart y Corbatta, las gargantas de los hinchas de la Academia tienen trabajo extra. A fin de cuentas, el equipo asegura casi dos goles por partidos. La gente que copa el Cilindro difícilmeente pase un fin de semana sin gritar. En 32 partidos del campeonato, desde el 28 de enero del año pasado, cuando Coudet asumió su cargo, hasta este domingo, día del triunfo ante Huracán, Racing marcó 63 goles.

Es el mejor promedio (1,98) del ámbito local. Si se suman los partidos de la Libertadores (8) y el de la Copa Argentina, son 75 tantos en 41 encuentros. La variación (1,82) es mínima y la marca, igualmente impactante.

En las últimas cuatro fechas, Racing hizo 10 goles. Todo un síntoma de este momento extraordinario en el área rival. En definitiva, se trata del conjunto que más gritos pegó en el torneo (32), pero está en las vísperas de su mayor desafío: superar a River, su bestia negra, y al inexpugnable Franco Armani.

Un dato crudo explica la dificultad que enfrentará la Academia el domingo en el Monumental: sólo en 5 de los 41 partidos del ciclo Coudet terminó vacío de gol y tres de ellos fue ante su adversario de banda roja y con el número uno santafesino en el arco.

El campeón de América, entonces, supone una prueba de carácter para Racing. Justo en el escenario donde sufrió el golpe más duro de 2018 y el que, al mismo tiempo, lo impulsó en la pelea por el título doméstico. A partir de la eliminación ante River en los octavos de final de la Libertadores, la Academia empezó a encadenar victorias: derrotó a Rosario Central, se subió a la cima de la tabla de posiciones y no la soltó más. Hace cinco meses que es el líder de la Superliga.

Tenemos un poderío ofensivo muy importante. Tratamos de ser siempre protagonistas sin importar el rival y donde nos toque jugar”, dice Coudet, que arma los equipos de adelante para atrás, a la inversa de la media, más allá de que también es el equipo que menos goles recibió (10), privilegio que comparte con Defensa y Justicia, ese Halcón de Florencio Varela que lo acecha de atrás.

No es casualidad que sus incorporaciones durante este receso hayan sido delanteros: Darío Cvitanich, que llegó desde Banfield, le dio un salto de calidad y ya pagó parte de su costo con el gol a Aldosivi; Andrés Ríos, proveniente de Vasco Da Gama y el colombiano Mauricio Cassierra, a préstamo desde el Ajax holandés. La semana próxima se sumará Carlos Olses, arquero de la Selección Sub 20 de Venezuela, sustituto de Gastón Gómez, lesionado en la rodilla derecha.

“No dependemos de ningún jugador”, aclara el Chacho cuando de sostener ese plus en la zona de fuego se trata. Los goles están repartidos, es cierto. Lisandro López es el máximo artillero de la actual Superliga (14) y, también, el que más convirtió para el equipo en toda la temporada (18). Racing pudo sobreponerse al éxodo de Lautaro Martínez, quien había pegado 14 gritos en el ciclo de Coudet. Jonatan Cristaldo llegó a mitad de 2018 y tres de sus cuatro goles fueron decisivos para sumar 9 puntos: contra Lanús, Argentinos y Newell’s.