Dalmiro Garay, con 45 años, se convirtió en el juez más joven de la suprema Corte de Justicia de Mendoza. Se trata de uno de los hombres fuertes del gabinete de Cornejo que dejó su cargo como titular del Ministerio de Gobierno para ser un “supremo”.

Incluso, el primer mandatario provincial señaló que le costó desprenderse de este abogado egresado de la Universidad nacional de Cuyo.

Inmediatamente después de jurar, señaló: “Asumo el compromiso de administrar justicia, sin importar las personas que acudan a pedirla”.

Como dato curioso dentro de su discurso es que se comprometió a reafirmar su “compromiso con la división de poderes”. Palabras que resultaron llamativas, considerando que con diferencia de minutos pasó de tener un cargo en el Ejecutivo a ser juez de la Suprema Corte.

“Hoy el ciudadano exige cada vez más de sus servidores pidiendo cada vez más transparencia. Es por ello una necesidad de este poder generar los consensos necesarios hacia adentro y hacia afuera del servicio en pos de reinventar las formas de relación con el justiciable”, añadió Garay.

Por su parte, Alfredo Cornejo no ahorró en elogios a su ex ministro al indicar que “estoy convencido de que será un gran aporte para el Estado mendocino y para al Poder Judicial a los fines de continuar construyendo instituciones fuertes”.