Luego de recorrer, junto al gobernador Alfredo Cornejo, la zona afectada por los incendios, Mauricio Macri arribó a nuestra ciudad y se fue directamente al lugar donde se realizó el acto de inicio de obras de la Balloffet.

Los micrófonos estaban ubicados en la avenida y el cruce con Coronel Suárez. A partir de allí un vallado inicial en el que se ubicó solamente el presidente, el gobernador y el intendente.

Luego otro cerco para periodistas y otro para funcionarios. Desde ese punto y una cuadra a la redonda otro cierre perimetral.

En simples palabras, el público no tuvo acceso al primer mandatario, y no fueron pocas las caras largas que se observaron de personas que iban a respaldarlo y también de manifestantes que están en contra de las políticas adoptadas. Lo cierto es que ni uno ni otros pudieron verlo.

Ni siquiera de lejos la gente pudo mirar al presidente, dado que, además de las vallas, era infinito el número de policías que custodiaron la zona.

La mayoría de la ciudadanía se ubicó en el cruce de Yrigoyen y Balloffet, en inmediaciones del hotel Tower. Allí, vecinos que gritaban “si podemos”, en alusión a la clásica frase del Pro, dieron muestras de apoyo. Por otro lado, grupos pertenecientes a gremios, a organizaciones de agricultores, de jubilados, de veteranos de Malvinas y organismos de derechos humanos también se hicieron presentes, pero para quejarse del Gobierno nacional.

Cuando todos pensaban que ingresaría a la Balloffet por Yrigoyen, la comitiva presidencial esquivó el bulto e ingresó por el lado Sur de la avenida metiéndose por calles internas.

Por el mismo lugar que entraron se fueron y Macri no tuvo roce con los sanrafaelinos. El acto duró apenas 20 minutos.