La salida de Mauro Zárate de Vélez y su paso a Boca dejaron una herida profunda en Liniers. Un enojo que está bastante lejos de cicatrizar. El delantero dejó el club en el que comenzó su carrera en julio del año pasado, y emigró a la Bombonera, en una decisión que incluso le generó problemas de todo tipo, incluso discusiones familiares.

Hace rato que los hinchas de Vélez esperan que Zárate vuelva a Liniers. Una ocasión que podría llegar el domingo, a partir de las 20, cuando Boca visite al equipo de Gustavo Alfaro en la ida de los cuartos de final de la Copa de la Superliga.

«El que no salta, es un traidor», cantaron los hinchas de Vélez con un destinatario claro, cuando la eliminatoria de octavos de final contra Lanús ya estaba dentro del bolsillo. Por si no era suficiente, enseguida entonaron: «El domingo, cueste lo que cueste/ El domingo, tenemos que ganar». Del lado local, Gabriel Heinze comentó: «Nosotros vamos a intentar ganar el partido, lo demás es algo externo, lo que van a hacer los jugadores será defender la camiseta de Vélez y nada más».
El domingo por la noche,después del triunfo sobre Godoy Cruz, Mauro Zárate dejó su opinión sobre su presente y lo que puede suceder el fin de semana. «Yo estoy feliz, contento, por todo lo que pasé, por el hecho de venir a Boca. Estoy muy contento con la decisión que tomé. Estoy contento con el presente del equipo, el mío, pero todavía falta, hay que seguir mejorando. Si toca jugar el domingo, no lo veo como una mancha. Va a ser algo muy lindo volver al estadio donde me vio nacer y pasé muchos años de mi vida. Después, lo que pase con la gente (de Vélez) no cambiará mi pensamiento, me tiene sin cuidado eso». Claramente, a la vista de lo visto en las tribunas del Amalfitani, el delantero no tendrá la mejor recepción en su regreso a Liniers.
 
Fuente: www.lanación.com